El tren de cremallera
El próximo día 3 se cumplen 142 años de la puesta en marcha del primer tren de cremallera del mundo. Fue en New Hampshire (EE.UU.) con el fin de solventar las especiales dificultades que para el ferrocarril tradicional suponen los desniveles.
Los clásicos engranajes en cremallera ya habían sido experimentados en el año 1812 en la locomotora “The Salamanca” (nombre en homenaje a la batalla de Los Arapiles) inventada por John Blenkinsop y que construyó Mattew Murray, y en 1825 cuando se diseña la primera locomotora para el transporte de pasajeros, que utilizaba el sistema de piñón cremallera.
La locomotora a vapor de Richard Trevitick, de 1804, se impuso con facilidad ya que en la mayoría de los terrenos no era necesaria la ayuda de la cremallera.
El sistema de cremallera llegaría a Europa dos años más tarde, en 1871, con la apertura de la línea Vitzman - Rigi Staffel, cerca de Lucerna. Cerca de allí el ingeniero Eduardo Locher construye el ferrocarril Pilatus, el de mayor pendiente del mundo, con un sistema de cremallera de acoplamiento horizontal.
En la Península Ibérica existen el tren cremallera del Vall de Núria (hoy usado como tren turístico) y el de Montserrat (también turístico), que data del siglo XIX. En el mundo cabe reseñar los suizos, como el de Gornergrat, o los franceses, como el Chamonix.
Anteayer se inauguró en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) la exposición “Brangulí” que puede admirarse hasta el 23 de octubre de 2011. La
Tras décadas de abandono llegó, en 2006, la aprobación de la transformación de Can Batlló y posteriormente