El legado del azúcar en Málaga
La industria azucarera malagueña se inició con la transformación que los musulmanes hacían de la caña de azúcar. Una actividad económica que tenía lugar en el litoral oriental de Málaga, la vecina Granada y la lejana Almería. Es en la comarca de Axarquía donde se inicia la elaboración preindustrial del azúcar, en el siglo XVI, con un proceso de tres fases: extracción del jugo, cocción y purga y obtención del jugo.
La provincia de Málaga llegó a tener 37 ingenios, trapiches, maquinillas y fábricas de azúcar que han funcionado desde el siglo XVI y que hoy, en la mayoría de los casos, están sumidos en el abandono. Son las reliquias de un espléndido pasado industrial expuesto a curiosos y turistas.
Recomendable es la lectura del libro “Axarquía. Patrimonio Industrial” de Antonio Santiago y Antonio Guzmán, en él también se recogen las crisis del negocio, los momentos de apogeo… que llevaban al abandono de instalaciones, o a la recuperación de las mismas. La industrialización llega mediado el siglo XIX con la máquina de vapor de Ramón de la Sagra. La optimización del proceso, la mayor producción… y también un mayor empleo de tierras de cultivo. Hasta 12 grandes fábricas funcionaron en la provincia de Málaga.
La decadencia del sector, el cierre de fábricas, como en las zonas remolacheras del norte de la península, ha protagonizado el sector en los últimos años y décadas, así tenemos cierres como la de Nerja en 1968, la de Torre del Mar en 1991 y la de Málaga en 1994. Y el consiguiente abandono de la producción de caña de azúcar hasta su extinción, acompañado de los efectos del cambio climático y de la presión urbanística.
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