Se habla del inventario
Recientemente la Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León ha anunciado la conclusión de la redacción del Inventario de Patrimonio Industrial de la región. Por fin. Por provincias. Desde 2006.
Los fríos datos hablan de 4.887 bienes de todo Castilla y León, siendo la provincia leonesa, con un total de 1.325 elementos identificados, la de mayor número de bienes de tipología industrial en la Comunidad. Por su parte, en Ávila se han inventariado 234 bienes, 546 bienes en Burgos, 476 en Palencia, 598 en Salamanca, 490 en Segovia, 458 en Soria, 455 en Valladolid y 305 en Zamora.La metodología de trabajo ha consistido en un proceso multidisciplinar en varias fases. Una primera fase ha estado dedicada a la recopilación de información a través de la consulta de fuentes documentales e históricas, bibliografía o cartografía. Otra fase se ha centrado en el trabajo de campo y toma de datos y, posteriormente, se ha realizado un levantamiento de planimetrías y trabajos de fotogrametría en los bienes seleccionados y, en casos significativos, se ha recopilado testimonios orales aportados por personas vinculadas a los diferentes elementos.
Estos trabajos de inventariado se han enmarcado en el Plan Sectorial del Patrimonio Industrial incluido en el Plan PAHIS 2004-2012.
Con este inventario la Consejería de Cultura y Turismo busca:
- Identificar los bienes de carácter industrial de todos los sectores productivos de Castilla y León, documentarlos y recopilar información en fichas normalizadas;
- Contar con una documentación técnica para su posterior protección y conservación;
- Realizar una valoración de los estos en función de su representatividad histórica y territorial, clasificándolos por importancia y viabilidad de conservación.
El inventario también incluye propuestas de conservación, intervención, estudio y catalogación y sirve de referencia para la protección en los catálogos y normativas urbanísticas.
Una vez realizado el catálogo, se trabajará en los próximos meses en la elaboración de instrumentos que permitan una adecuada gestión, conservación y difusión de estos bienes complejos y muy dispersos en el territorio. De hecho, la consejera ha planteado que la Junta va a proponer la puesta en marcha de nuevos acuerdos de concertación y fórmulas novedosas de gestión y difusión de estos sitios patrimoniales, desde la perspectiva de la conservación, pero también desde sus posibilidades como dinamizadores del desarrollo económico de sus localidades y comarcas.
De esta manera, la consejera de Cultura y Turismo avanzó que, con el fin de aprovechar “al máximo” el componente turístico de estos recursos industriales, entre los que se encuentran ferrerías, harineras, fábricas de embutidos o molinos, entre otros, se creará un nuevo producto turístico de Patrimonio Industrial en Castilla y León como producto turístico “identificable y comercializable”, señaló.
El inventario, como tal, no es que esté bien o mal, es que es una herramienta imprescindible (entendemos que está bien hecho, hay rigor, etc…). Pero hacer el inventario y quedarse de brazos cruzados, y mira que llevamos tiempo en esa postura, es decepcionante.
El patrimonio industrial de Castilla y León es inmenso, variado, disperso… pero la inacción sigue siendo la nota predominante. Tras el inventario debería venir un plan de acción en varios sentidos con tal de evitar que los bienes se sigan perdiendo. Hay que proteger, hay que estimular, hay que dotar de usos, hay que divulgar, hay que hacer muchísimo… y apenas se hace algo.
Casos como el de Sabero, el Canal de Castilla o, por fin, la ceca segoviana… son los menos y sólo sirven para ocultar todo lo demás, todo lo que no se hace, porque no apetece, no hay ideas, no hay ganas, y sobre todo: no se lo creen.

Bajo este título se presentará el próximo miércoles, 21 de septiembre, a las 20 horas, en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo de Salamanca el nuevo libro de Jesús Alejo Guarde: un relato ambientado en la construcción de los “Saltos del Duero”.

Hoy nos acercamos hasta la localidad vallisoletana de Fresno el Viejo donde tiene su sede “uno más” de tantos museos etnográficos que hay a lo largo y ancho, no de España, sino del mundo: el