Las textiles de Guimarães
A pesar de la crisis económica, con mayor o menor (más bien menor) presupuesto las instituciones siguen transmitiendo a los ciudadanos que todo va sobre ruedas y vivimos en el mejor de los mundos posibles. Uno de esos fastos que acaparan la atención y distraen de la realidad es el invento de las “ciudades europeas de la cultura”. Como no corresponde hablar del ejemplo español, adentrémonos en lo que nos interesa: la ciudad portuguesa de Guimarães y la reutilización que dará a sus fábricas textiles.
Guimarães capital tiene 52.000 habitantes y debido a la pujanza de la industria china, en los años ochenta y noventa, la industria textil local cayó en la más absoluta parálisis. Abandonadas sin saber qué hacer. Sin nada que aportar. Y afeando la ciudad mientras rodean el casco antiguo de la ciudad.
Ahora los habitantes las han dotado de vida colgándoles cuadros, celebrando conciertos, representaciones teatrales, convirtiéndolas en platós de películas o, incluso, en residencias de artistas becados:
- la fábrica de Ramada, de curtidos, será sede del Instituto de Diseño;
- la factoría ASA, de colchas y toallas, situada cerca de la ciudad, con una superficie de 24.000 metros cuadrados, alberga las exposiciones de pintura, después será un centro comercial de tiendas baratas;
- la fábrica del Conde de Vizela, una textil con historia propia, será escenario para el rodaje de una película colectiva, y en el futuro de más;
- además el Centro para Asuntos de Arte y Arquitectura tiene su sede en otra antigua fábrica.
Fábricas de producción de plásticos, naves dedicadas al negocio de los curtidos, una empresa de confección de ropa de niño… conforman el tejido cultural de Guimarães. Se crean, así, condiciones que favorezcan la instalación de artistas en la región, poner a su disposición espacios para exponer y transmitirles el apoyo de las instituciones locales.
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