Archivo de la categoría 'SOS'

El papel del río Matarraña

imgHoy vamos a hablar de uno de los conjuntos de industrias más grandes, desconocidos, abandonados e importantes de España. Por fin, después de más de cuatro años, las fábricas de papel en el cauce del río Matarrana tienen su hueco. Pero seremos breves, para alentar el espíritu investigador y fomentar el viaje a esta zona de la provincia de Teruel.

Los molinos dedicados a la fabricación de papel ya constan en los registros de la parroquia de Beceite a finales del siglo XVIII, una floreciente industria que en 1804 inauguraba su novena fábrica; otras cuatro hubo en Valderrobles. Todas ellas estimuladas por la subida arancelaria del trapo.

Benedicto XIII, el papa Luna, ya en 1411 concedió derechos sobre el “molino para paños” de “Bezeyt”.

La fabricación de papel era eminentemente artesanal y cada fábrica estaba especializada: elaboración de naipes, papel moneda para el Estado, incluso Goya utilizaba papel de Beceite para sus grabados… la producción llegaba a los grandes centros de consumo (Barcelona, Valencia, Madrid y Bilbao).

Las primeras fábricas de papel eran de una, dos o más “tinas” en las cuáles se fabricaba la pasta de papel. Durante el siglo XIX se implantó la “pila holandesa” y se utilizó hasta el cierre en 1970. Por medio de canalizaciones, acequias, azudes y túneles todas las fábricas aprovechaban una misma agua, la del río Matarraña, para mover las ruedas.

La fábrica Cremada, la de Martí, lo Molí del Toscà, la de Taraganya, la de Noguera, la de Solfa, la de Morató, la del Batà y la del Pont Nou fueron las nueve fábricas de papel de Beceite.

En la dirección www.cazarabet.com/alarifes/papeleras podemos leer el trabajo de Carlos Blázquez Herrero sobre las fábricas de papel en el río Matarraña, que fue publicado en el número 6 de la revista MOLINUM (editada por la Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos, ACEM, entre 1998 y 2001), acompañado de una serie de magníficas fotografías sobre el estado actual de las fábricas.

Para concluir esta presentación de las fábricas de papel del río Matarraña, que esperemos den mucho que hablar en el futuro porque vayan siendo restauradas y reutilizadas de forma digna y respetuosa, algunos apuntes:

La fábrica de harinas de Gema de Yeltes

Gema de Yeltes es una pequeña pedania situada a 69 kilómetros al oeste de Salamanca, y a tres kilómetros de Yecla de Yeltes. A cuatro kilómetros del núcleo poblacional, junto al río Huebra, se encuentra el antiguo molino “de la Tomasa”, ahora abandonado. En él se molía todo el grano de la zona, el destino del producto era tanto el consumo humano como animal.

De Salamanca a Vitigudino, a Yecla de Yeltes, y desde el potro de herrar hasta Gema. En Gema se coge el camino de la izquierda, tras cuatro kilómetros hasta el molino orientándose por una antigua señalización o por el camino más ancho, marcado y empedrado. El paseo por la dehesa es idílico, prácticamente llano, con árboles y terminando en el río.

El edificio, de tres plantas, es amplio, y en su momento estaba equipado para molturar cuanto se vertiera en sus tolvas. Los pisos de madera, rotos en muchas partes y a punto de deshacerse en otras, dejan ver el completo equipamiento de una fábrica que fue el orgullo de la comarca: ruedas de moler, cribas, engranajes oxidados, tuberías de madera para conducir las distintas calidades del grano, correas, ruedas, cedazos… Read more »

La fábrica de ladrillos de Babilafuente

imgEn la localidad salmantina de Babilafuente, situada junto a la línea férrea hacia Medina del Campo, hubo una gran fábrica de ladrillos. Hubo, porque ya no hay. De ella sólo quedan las fachadas.

Si nos remontamos a las citas históricas, encontramos que ya en el siglo XVIII el escritor y matemático Diego de Torres Villarroel hacía referencia a los “pocos fabricadores de tejas y ladrillos a quienes su pureza y su necesidad tienen con las carnes cetrinas y las entrañas opiladas” y más tarde, en el siglo XIX, el político y abogado Pascual Madoz en su definición de la villa anota que “existen 4 fábricas de teja, ladrillo y valdosas”.

El tejar producía, con los barros del lugar, tejas, baldosas y baldosines. Era una actividad familiar que empleaba a todos sus miembros, más cuatro, cinco u ocho obreros o aprendices. Se trabajaba desde el primero de mayo hasta el cuatro de octubre (época más propicia por la falta de lluvias).

La fábrica cuyos restos hoy nos ocupan es heredera de aquellas antiguas fábricas. Con la comercialización asegurada por la comarca de Peñaranda y en toda la provincia gracias al ferrocarrril cercano, en 1918 inició sus trabajos. Tenía 14 hornos, 30 obreros y producía 20.000 ladrillos diarios. Cerró sus puertas en 1967, hace 44 años.

Entre las ruinas de la fábrica, en las últimas décadas, se han cobijado familias de inmigrantes que acuden a trabajar en la recolección de los productos de campo.

A principios del siglo XX había 40 tejares. Cada tejar tenía una producción de 150.000 tejas y 100.000 ladrillos. El último dejó de funcionar en 1968 por la competencia de las fábricas del mismo pueblo. En 1960 se instaló una nueva fábrica, más pequeña, con ocho trabajadores y unos 10.000 ladrillos diarios, cerró en 1984, sin modernizarse. Pocos años después el pueblo perdió una fábrica de harinas. Que Babilafuente, un pueblo pequeño, haya estado bien poblada, en buena parte es gracias a su industrialización y al sector agrario.

Más imágenes en foro-ciudad y flickr 1 y 2.

El Morro de Poniente del Puerto de Málaga

El Morro de Poniente del Puerto de Málaga es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y sin embargo desconocidos por la inmensa mayoría de los malagueños. Se trata del extremo de uno de los dos brazos resultantes de las obras de ampliación del puerto a finales del siglo XIX.

Este morro, presenta un diseño clásico, con grandes piedras labradas a mano, muros ciclópeos, una gran rotonda como mirador y una artística linterna que en la noche hacía las veces de luz guía para los barcos que lo transitaban. Debido a su excelente emplazamiento resulta un lugar mágico desde el que contemplar Málaga en la distancia.

El pasado 14 de mayo la Autoridad Portuaria de Málaga hizo pública su intención de demoler el antiguo Morro de Poniente del puerto de Málaga, del siglo XIX y en perfecto estado, bajo el pretexto de facilitar las maniobras de atraque. Perderemos una construcción monumental que en otra ciudad sería protegida, pero aquí en Málaga usaremos sus escombros como relleno de un nuevo dique…

Los ciudadanos preocupados por la continua desaparición del patrimonio histórico, urbanístico, cultural y medioambiental de Málaga han formado la Plataforma Torre Vigia, y llaman a la ciudadanía en defensa de esta construcción emblemática.

APUDEPA capta fondos para las costas por Canfranc

La batalla judicial por la estación de Canfranc ha dejado maltrecha a la Asociación APUDEPA (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés) que se ha visto obligada a hacer una colecta de fondos y una campaña de captación de socios para pagar las costas judiciales. Aunque los tribunales han acabado dando la razón a la asociación en los principales argumentos que ha ido esgrimiendo en los últimos años: la adjudicación de las obras a Pérez Latorre no se hizo bien, los criterios de restauración previstos en principio no eran los adecuados…

Fue en agosto de 2006 cuando APUDEPA impugnó la autorización de la Comisión de Patrimonio y Cultura de Huesca por la que se aprobaba el proyecto de intervención en el edificio. APUDEPA pedía la suspensión cautelar de las obras porque entendía que el proyecto de adecuación de la antigua estación para hotel no respetaba los elementos artísticos del edificio (por ejemplo, se contemplaba recrecer el edificio en una planta más). Este recurso fue desestimado.

En septiembre se planteó un recurso contencioso administrativo, que fue estimado parcialmente por el Juzgado. El juez, en su resolución, avalaba que se podía sustituir el tejado de pizarra original por otro de zinc. Cuando la Dirección General ya había cambiado los planteamientos iniciales de las obras, asumiendo buena parte de las quejas de APUDEPA.

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Desbrozando la vía

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Más imágenes.

Limpieza civil de la monumental vía

El próximo fin de semana, 12 y 13 de marzo, la “Asociación de frontera por una vía sostenible” (Tod@vía) organiza una acción de limpieza de la vía, que es Bien de Interés Cultural, en un tramo de 8 kilómetros (Lumbrales-Hinojosa).

Esta obra de ingeniería del hierro es una de las mejores y más admiradas de Europa.

Es la primera acción de esta organización recientemente constituida, con la que se pretende, no sólo desbrozar y limpiar un primer tramo, también decirle a la clase política que la sociedad civil apuesta por la recuperación de la vía férrea entre La Fregeneda y Barca d’Alva.

Actualidad hidráulica segoviana

El pasado mes de septiembre la Confederación Hidrográfica del Duero preveía demoler la presa de Minguela, del siglo XVI, sobre el río Cega, a pesar de la oposición del pueblo de Vallelado. Tal era la previsión que por allí se pasearon las retroexcavadoras, las que antes derribaron otra presa en Lastras.

La presa de Minguela es un bien patrimonial muy querido por los habitantes de la zona. Construida en piedras de sillar, se vincula su construcción en los siglos XV o XVI a la existencia de un molino en la margen derecha.

El río Cega estuvo plagado de molinos y batanes que, a comienzos del siglo XX, se reconvirtieron en fábricas de luz.

La rápida actuación vecinal, ahora constituida como Amigos del Patrimonio de Vallelado, permitió que el indulto acabara llegando. La CHD condicionó el no derribo a la recuperación y mantenimiento de la presa, “guante” que el alcalde recogió con satisfacción. Resumen: se derribaba porque era lo más cómodo.

En enero el Ayuntamiento de Segovia pidió una actuación urgente a fin de que el Molino de los Señores se conservase. Se lo pedía a la Junta de Castilla y León, principal garante del patrimonio de la región, para que ésta se lo requiera a su propietario, un particular, debido al lamentable estado de conservación que presenta.

Construido a mediados del siglo XII este molino, declarado BIC, se sitúa en la orilla derecha del río Eresma.

En febrero la Confederación Hidrográfica del Duero ha actuado en la limpieza del río Cega para limpiar su cauce y mejorar el drenaje, obstaculizado con restos de podas de árboles y caídas de ramas a su paso por los términos municipales de Cabezuela y Veganzones, entre la presa del Puente de Mesa y las inmediaciones del arroyo Senovilla.

Manufacturas Olaran

El Colegio de Arquitectos, tras dedicar un libro a Florencio Mocoroa, comunicó al Ayuntamiento de Beasain que la fábrica Manufacturas Olaran, entonces en activo, es una de las cinco obras más importantes del patrimonio histórico industrial de Gipuzkoa.

Así pues, el Ayuntamiento optó por divulgar su valor entre vecinos y visitantes.

El arquitecto Florencio Mocoroa, en 1939, aceptó el encargó de reformar y ampliar la fábrica Manufacturas Olaran de Beasain, siendo este encargo una de las obras más importantes y conocidas de su carrera profesional. Mocoroa utiliza en este proyecto un lenguaje y una composición estrictamente racionalista: sobria, de volumen compacto, elemental y contundente. Toda la fachada principal tiene un diseño plano que solo se rompe con las aberturas para las ventanas y puertas de la primera y segunda planta. La tercera planta es ciega y Mocoroa la utiliza como fondo donde colocará el rótulo con el nombre de la empresa, pensado y realizado como un enorme reclamo publicitario para su visión desde la carretera y el tren. Como elemento de transición, se eleva una torre: un prisma rectangular esbelto, que sufre una fragmentación en su parte superior. Destaca, asimismo, su organización interna en base a los dos patios modulados y simétricos. Los materiales que fueron utilizados en la construcción son básicamente el hormigón armado y el vidrio además del revoco exterior blanco.

Mocoroa, cuya obra se da entre la década del 30 y del 70 del siglo pasado, es básicamente un arquitecto de viviendas y aprovecha los proyectos industriales para diseñar según las últimas tendencias, aunque se puede englobar dentro del racionalismo realista.

En mayo de 2009 el Ayuntamiento, junto con la propiedad y una promotora inmobiliaria acuerdan construir viviendas de protección oficial en la trasera de la fábrica. Eran los primeros pasos de un plan trazado el 16 de abril de 2002 por el que la empresa trasladaría su producción al Sector 8 en la muga con Ormaiztegi durante al menos cinco años.

El edificio de la calle José Miguel Iturrioz calificado como ‘bien cultural’ con la categoría de Monumento se conservará, hablamos del pabellón rectangular que lleva impreso el nombre de la empresa.

En julio, de 2009, la empresa cierra. El Ayuntamiento, por tanto, rescinde aquel acuerdo urbanístico. Para Beasain queda el magnífico edificio como recuerdo de lo que la fábrica supuso para la localidad.
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La lamentable situación del patrimonio industrial de Málaga

Hace algún tiempo hablamos de las personas que habitaban los bienes industriales abandonados, por ejemplo en Valladolid, hoy hablamos de la situación existente en Málaga. Otra gran ciudad, en la que el patrimonio industrial existente es mucho, es grande, es singular, es historia. Aquellas fábricas de la Málaga industrial, de hace dos décadas, hoy sufren el abandono y el olvido.

Ejemplos de ello hay muchos, puesto que hablamos de fábricas que anteayer eran industrias punteras como la fábrica de bolígrafos, expropiada para ampliar el paseo marítimo. Sin más. Pero la década de los 90 también es recordada por el cierre de otras empresas punteras: Intelhorce, Automóviles Higueras, Siemens o la fábrica de amoniaco.

La fábrica de bolígrafos es ahora la vivienda de muchos indigentes de Málaga.

Los depósitos de butano, previsto como zona residencial, es inmenso puesto que dispone también de un interesante conjunto de construcciones: almacenes, oficinas y zona de carga y descarga, el recinto tiene pistas de tenis, una piscina y un chalé donde vivía el director. Hoy es la principal fuente de materias primas para los chatarreros malagueños, mientras en otros lugares se recuperan dotándolos de un nuevo uso.

El Tarajal, de 1931, que primero fue azucarera, luego corchera… y que podría convertirse en Museo de la Industria, es ahora corral para los habitantes que malviven a su lado.

La industria alcoholera malagueña tampoco tiene mejor suerte. Edificios como el de las Bodegas Romero se dan por perdidos a raíz del desmantelamiento de la empresa hace veinte años. Su conocida producción de licores y la repercusión en la ciudad escenifican bien su significación en la memoria colectiva.

Otros bienes patrimoniales singulares como Citesa o Intelhorce siguen siendo despreciados y son víctimas por la latente especulación inmobiliaria. Cabe reseñar el compromiso de los dueños de Intelhorce por mantener una nave y en ella crear un museo para el recuerdo de esa industria.

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