Las salinas de Ojos Negros
La localidad turolense de Ojos Negros dispone de un complejo de salinas de interior, de especial valor, que puede ser comprendido en diferentes partes. Al norte se sitúa el gran pozo rectangular de mampostería del cual se extraía el agua con tracción animal. El agua salada era conducida por canalizaciones hasta las tres balsas de almacenamiento que sirven para distribuir el agua hacia los balsetes de desecación.
La sal era recogida de los balsetes una vez que el agua se había evaporado. Su suelo era de piedras para evitar que la sal se mezclara con la tierra.
El complejo industrial también disponía de otras construcciones para el almacenamiento de la sal extraída y viviendas. La historia permite creer que las salinas fueron explotadas desde antes de la romanización de la península, ya que en el cerro cercano ha aparecido un poblado celtíbero. Se poseen documentos de la Baja Edad Media, cuando Juan Fernández de Heredia era su propietario. Posteriormente fueron compradas por la Comunidad de aldeas de Daroca y más tarde por Jerónimo de la Ram. Es en 1709 cuando todas las salinas aragonesas pasan a ser propiedad de la Corona.
Las salinas de Ojos Negros han funcionado hasta mediados del siglo XX y ahora se prevé ponerlas en valor para convertirlas en un atractivo turístico visitable.
En el verano de 2009 se inauguró una magnífica exposición divulgativa sobre las salinas en el torreón de Ojos Negros. Paneles, herramientas originales, audiovisuales…
La imagen ilustrativa pertenece a una magnífica galería realiza por los amigos de Alarifes.

Hasta los años 60 las salinas del interior fueron rentables, a partir de ahí fueron cerrando quedando sus instalaciones como una de las más singulares formas de arqueología industrial. Una sal sin azufre, menos granizada y más menuda.