Archivo de la categoría 'Opinión'

La fascinación por un pasado poco lejano

Una vez más recomendamos un artículo de Juan Antonio Millán, hoy “La voz de la herrumbre” publicado el 19 de junio de 1993 en las páginas del periódico El País.

[…] la “arqueología industrial”, es decir, la disciplina que intenta leer en los restos de estructuras y maquinarias, tiene un propósito propio. Más allá del canto a los materiales o los análisis arquitectónicos, estas huellas del pasado nos narran una historia que no nos llega por otras vías: la de las fuerzas anónimas del capital y del trabajo interactuando entre sí y cambiando la faz de la tierra.

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La arqueología de lo cotidiano

Nuevamente, y lo haremos más veces, traemos como recomendación un artículo de Juan Antonio Millán, hoy “Pascual Fort” publicado en octubre de 1993 en las páginas del periódico El País.

[…] la procedencia de las tapaderas (compañías de aguas, eléctricas, telefónicas,…) nos va narrando la historia paralela de las fuerzas que navegan debajo del suelo que pisamos.

En estas obras de Fort se encuentra el cariño por los frutos de la Revolución Industrial que es fácil encontrar, por ejemplo, en Inglaterra, pero que es más extraño en España. Yo diría que los logros recientes de la arqueología urbana, ligados a una cierta estética pop que integró objetos cotidianos en el universo del arte, permiten tranquilamente la apropiación y transformación de estas bocas al mundo subterráneo.

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Los habitantes de los abandonados

El desarrollo urbanístico de Valladolid fue dejando intactos inmuebles de la industria de comienzos del siglo XX: construcciones ferroviarias abandonadas a su suerte, antiguos chalés de lujo y, ahora, cuarteles centenarios supuestamente protegidos por su aparente valor histórico-artístico. Edificios abandonados que han servido de cobijo a gente sin hogar, drogadictos y otras personas que la sociedad prefiere creer que no existen.

Tanto las autoridades administrativas como los diversos propietarios son responsables de esta situación: el cuartel Conde Ansúrez (inaugurado por Alfonso XIII en 1902), las instalaciones de Autógena Martínez (ya derribada para levantar la Ciudad de la Comunicación), la azucarera Santa Victoria (actual parque de Las Norias), los depósitos de la estación de trenes Campo Grande (precintados hace dos años) y los alrededores de la estación de Ariza (desalojados de indigentes por la electrificación de la vía).

El tema da para debatir y debatir. Lo cierto es que la aparición de personas excluidas de la sociedad por lugares abandonados multiplica el deseo vecinal para la desaparición de esos antiguos edificios. Creyendo que con derribo (la vía cómoda) concluyen los problemas.

El artículo de El Norte de Castilla hoy ha servido como ejemplo de una realidad asociable a otras ciudades.

Sobre el patrimonio industrial

La recomendación de hoy es un artículo en Página12 de Jorge Tartarini (arquitecto, investigador del Conicet y secretario de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos de Argentina) en el que habla de “los peligros de la destrucción sistemática de edificios que perdieron su uso original pero no su valor estético e histórico”.

Valiosos testimonios del pasado industrial, como estaciones ferroviarios, depósitos portuarios, silos, barracas o fábricas, han sido desafectados de sus funciones originales. Lejos de ser adaptados a nuevos programas, fueron desmantelados y demolidos total o parcialmente por sectores con responsabilidades difusas e intereses contradictorios con el bien común. Los que casi milagrosamente subsisten, lo hacen merced a que encuentran cabida en programas de inversiones, a menudo distanciados de su carácter e identidad originales.
[…]
La desidia por la historia de estos edificios y de sus significados originales. Siempre a contramano de lo que sucede cuando visitamos espacios industriales reciclados en otras latitudes, aquí quienes proyectan parecen más preocupados por dejar su impronta personal que por dialogar con estos lugares de trabajo y producción. Sitios de los que podemos sentirnos orgullosos, especialmente en los tiempos que corren.
[…]
Una política de la austeridad, orientada a la recuperación, podría asegurar un futuro a estas viejas estructuras. Pero resulta imprescindible que quienes intervengan evalúen sus vocaciones, sus capacidades reales para albergar nuevos usos. Y para ello, antes que esperar todo de las normativas de protección –útiles por sí pero no suficientes– hace falta superar las valoraciones tradicionales que han soslayado la dimensión patrimonial de estas expresiones.

El inventario del Docomomo

La Fundación “Documentación y Conservación del Movimiento Moderno Ibérico” ha publicado “La arquitectura de la industria, 1925-1965” como fruto queda la documentación de 400 fábricas de España y Portugal a cargo de Celestino García Braña, Susana Landrove y Ana Tostoes.

La Fundación ibérica abarca 15 colegios de arquitectos españoles y portugueses, la Fundación van der Rohe y la Junta de Andalucía, y es parte de una red fundada en Holanda en 1988 y que ya incluye 40 países.

El desarrollo industrial de España, y en particular de Cataluña, se paralizó con la Guerra Civil, y a la vez el movimiento arquitectónico modernista que sólo sobrevivió en fábricas y viviendas.

Actualmente, por unas causas u otras todos estos edificios corren peligro, salvo aquellos que, integrados en el tejido urbano, son recuperados como espacios públicos y culturales. La intervención de la ciudadanía ha podido salvar buena parte de estos inmuebles.

Más información sobre la Fundación Docomomo Ibérico en su web.

Derribos sin licencia

imgEl Ayuntamiento de Valencia hace tiempo aprendió a hacer las cosas sin preguntar. De esta forma no habrá nadie que recurra y te diga que no, que no derribes. Así pues los derribos de las naves laterales y traseras de la tabacalera valenciana se hicieron, allá por 2007, sin licencia municipal. Los proyectos de derribo fueron redactados directamente.

Los Ayuntamientos no tienen porqué solicitar licencia para las intervenciones en edificios de su propiedad, puesto que se la concede así mismo. Esto ya ocurrió en el derribo de la Lanera, ahora hotel de lujo, y que, al igual que la Tabacalera, formaba parte de los edificios de la Exposición Regional de 1909.

Ya en enero de 2006 los vecinos del Cabanyal informaban del expolio al patrimonio municipal que se produciría con los derribos y transformación de la fábrica. En Urbanity podemos encontrar más información, noticias, comentarios e imágenes (cuatro páginas).

Rescatado del abandono el archivo histórico de la Trinidad

imgFue la gran noticia de la pasada semana y la muestra de la inacción e indiferencia con que las Administraciones Públicas actúan ante el patrimonio industrial: Basilio Moreno y otros compañeros de la Asociación Histórica del Retiro Obrero encontraron, por los suelos y totalmente abandonados, en un visita a la fábrica de vidrios de La Trinidad (Sevilla), planos y otros documentos de interés de esta institución fundada en 1902 por José Luis Rodríguez Casso.

El hallazgo, producido el domingo 7 de febrero, se cuantifica en unos 150 documentos pertenecientes al archivo histórico.

La noticia, además de la parte histórica y documental, irrita porque hace diez años, un grupo de técnicos de la Consejería de Cultura había recogido todos los documentos de la fábrica para depositarlos en el Archivo Histórico Provincial. Por lo que el hallazgo cuestiona la labor de la Consejería, quién en 2001 consideró la fábrica de vidrios como Bien de Interés Etnológico.

Julián Sobrino, vicepresidente del Comité Internacional de Patrimonio Industrial, que también visitaba la fábrica por cortesía del grupo de okupas que ahora la habitan, manifiesta su sorpresa no sólo por los documentos sino por las herramientas y piezas de gran interés antropológico e histórico (maquinaria semiautomática, herramientas y utillaje vario: cañas de soplar, moldes de madera…) que también estaban dispersas por el complejo de 10.200 metros cuadrados.
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El bejarano barrio de Los Praos

imgHoy nos hacemos eco de un artículo escrito por José Muñoz Domínguez, en colaboración con Urbano Domínguez Garrido (ambos somos miembros del Centro de Estudios Bejaranos y del Grupo Cultural San Gil), publicado en el semanario digital Bejar.biz.

Pepe Muñoz analiza en su artículo, a raíz del nuevo Plan General de Urbanismo de Béjar, el cual afecta gravemente a algunos bienes tratados por el Plan Nacional de Patrimonio Industrial (¿Ministerio, dónde estás?), la propuesta para arrasar el conjunto de viviendas “Virgen del Castañar” en el barrio de “Los Praos”.

El autor, además de desmontar las sesgadas valoraciones que en la Memoria Vinculante del Plan se hacen sobre la barriada obrera, traza grandes pinceladas sobre el autor de la misma: el arquitecto Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo.

El barrio de Los Praos era, y es, visitado por estudiantes de arquitectura y urbanismo.

Esta barriada obrera de vivienda protegida fue el primer trabajo de Francisco de Asís Cabrero, al que siguieron muchos más, grandes edificios, premios, reconocimientos… sus inicios profesionales, como bien se describe en el artículo, están en la Obra Sindical del Hogar.

Este conjunto de viviendas “acredita suficientes cualidades como para ser respetada y conservada, cuando no mejorada desde la política municipal, pues representa un punto inicial significativo en la obra del arquitecto y sus valores son plenamente vigentes desde verdaderos criterios de crecimiento sostenible”.
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Cádiz y su siglo XX

La Junta de Andalucía ha incluido en el Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico Andaluz ocho edificios del siglo XX: la aduana en la plaza de Sevilla, las instalaciones de Ibérica AGA, el colegio Safa-Villoslada, la iglesia de San Severiano, la Estación Marítima, la torre de comunicaciones y el edificio de Telefónica en Puerta Tierra, la clínica dental de la calle Tamarindos y la Harinera Vilafranquina.

Como puede comprobarse la mayoría de los nuevos bienes están vinculados a la actividad industrial y “son exponentes de una época histórica y son portadores de un principio de calidad y de valores susceptibles de ser evaluados a nivel local y, trasversalmente, en el conjunto de Andalucía”.

Esta decisión obliga al Ayuntamiento de Cádiz, pese a las operaciones urbanísticas presentes y futuras, a otorgar una mayor protección para estos inmuebles.

Aunque no se protegerá la histórica estación de ferrocarril, de 1905, si la Aduana Nueva. Finalmente la lucha de la plataforma ciudadana en favor de su mantenimiento como centro administrativo ha triunfado, una vez que las administraciones han comprendido que su derribo sería irreversible.

El Ayuntamiento asegura que va a recurrir la inclusión de todos estos inmuebles –la Aduana, las instalaciones de Abelló Linde (antes Ibérica Aga), el colegio Safa–Villoslada, la iglesia de San Severiano, la torre de comunicaciones y el edificio de Telefónica, la clínica dental de la calle Tamarindos-.

Más polémica ha sido la decisión respecto a la Estación Marítima porque afecta a la futura reorganización del espacio portuario y porque este edificio fue reformado profundamente hace unos años, modificando de forma sustancial su diseño original ahora protegido.

La Harinera de Vilafranquina, que aún sigue en funcionamiento en el término urbano de la capital, alegará contra la protección de su edificio. Según el representante de Harinera Vilafranquina los edificios destinados a una actividad industrial “no deberían estar condicionados por estas protecciones”.

El legado industrial de la provincia de León

Conocer a nuestros pasados buscando sus huesos en Atapuerca, acercándose a una iglesia, o a un campo de batalla. Pero la historia más cercana, especialmente los últimos 200 años, pasa, en buena medida, por acercarse hasta las industrias. Lo que hoy reconocemos como patrimonio histórico industrial nos ayuda a recomponer el conocimiento de la vida de generaciones pasadas.

El legado industrial de la provincia de León, memorable, principalmente ligado a la minería acusa un notable y generalizado estado de abandono. Por ello el inventario encargado por parte de la Junta de Castilla y León se espera con ansia por parte de todos los leoneses. Pero ¿por qué esta provincia es la última de las nueve en que se realizará el inventario?.

Los puntos fuertes de la provincia leonesa son Las Médulas, las minas de oro romanas, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con los edificios, maquinaria, molinos, talleres, fábricas, refinerías, almacenes, depósitos… y Sabero, actual Museo de la Minería y la Siderurgia, donde en 1991 tanto la antigua nave de forja como los restos del Alto Horno fueron declarados Bien de Interés Cultural.

Otros lugares de especial interés son:

  • el legado textil en Val de San Lorenzo por la elaboración de paños y que todavía constituye una seña de identidad de esta localidad en la que parte de su patrimonio industrial se ha convertido en museo.
  • la herrería de Compludo (localidad berciana), del siglo XIX, que es ejemplo de la industria medieval popular y cuenta con un ingenioso y básico sistema de aprovechamiento del agua como fuerza motriz para realizar las actividades de la forja. En una herrería se distinguen dos partes fundamentales, el hogar (donde se fundía el hierro) y el mazo (donde se depuraba y forjaba), ambas impulsadas por la energía hidráulica.
  • la antigua central de la Minero Siderúrgica de Ponferrada que está siendo rehabilitada para su conversión en una de las sedes del Museo Nacional de la Energía.
  • en la provincia, además, todavía existen numerosos molinos hidráulicos para la molienda y la calzada romana.