El tren de la fresa
Tras el tren que unió Barcelona con Mataró, inaugurado en 1848, la segunda línea de ferrocarril de la península fue la que unió Madrid con Aranjuez, inaugurada un 9 de febrero de 1851. En su construcción se involucró el Marqués de Pontejos, el Marqués de Salamanca y la reina Isabel II.
Para posibilitar su trazado se construyeron puentes sobre los ríos Jarama y Tajo.
Hubo varios proyectos antes de realizarse el definitivo y en todos se eligió Aranjuez como final de la línea porque en aquella época la Corte pasaba grandes temporadas allí y era cita de la aristocracia y de las gentes relacionadas con Palacio.
La longitud de la línea era casi de 49 kilómetros, y su trazado se conserva prácticamente íntegro. Por indicación del marqués de Salamanca, se prolongó la vía desde la estación de Aranjuez hasta el Palacio llegando hasta la puerta de Damas del patio.
Había tres servicios diarios y el trayecto se realizaba en hora y media.
Su servicio no sólo comprendía de personas, también de mercancías, entre ellas las fresas y los espárragos. La línea fue ampliándose por Cuenca, Zaragoza, Alicante… todo era prosperidad con aquellos trenes tirados por locomotoras de vapor. Desde 1984, entre primavera y otoño, se recrea el viaje con una Mikado, vagones de madera y azafatas vestidas de época. El servicio turístico incluye una visita por la ciudad de Aranjuez.
Toda la información sobre la campaña 2010 del Tren de la Fresa en la web del Museo del Ferrocarril.
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