Archivo de la categoría 'Harinero'

La fábrica de galletas de Nueva York

La antigua fábrica de galletas neoyorkina, es ahora “Chelsea Market“: un mercado de vanguardia en el que encontrar comida orgánica, local y sana. Gastronomía, arquitectura, diseño y arte se dan la mano en una simbiosis muy particular.

El edificio se extiende entre la novena y la décima avenida y las calles 15 y 16 de New York.

National Biscuits Company 1898 – 1958. Nabisco INC“, llegó a producir en esta fábrica la mitad de las galletas de Estados Unidos. En ella nacieron nombres tan comerciales como “Oreo”.

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Desde que en 1958 finalizó su producción, esta fábrica estuvo olvidada hasta que en 1990 el inversor Irving B. Cohen organizó una asociación para comprar y reinventar esta fábrica.

Chelsea Market” conserva todo el pasado industrial de “National Biscuits Company” y es visitable por el público salvo la primera planta en la que distintas empresas han habilitado sus oficinas.

Largos pasillos, ladrillo y tuberías vistas… el ambiente industrial es real. El lugar ha sido recuperado, puesto al servicio de la sociedad, y tomado por ésta para su uso y disfrute.

Oficinas, mercado, fabricación de alimentos, restaurantes, cafeterías… e incluso exposiciones.

El molino de Alba de Tormes

imgA orillas del río Tormes, a su paso por la localidad albense, se sitúa la “Aceña de los Moro”. Construida en 1907 funcionó hasta la pasada década de los 60 como fábrica de harinas “El Alcázar” utilizando, hasta 1943, la fuerza del agua para mover las piedras del molino.

El edificio original sufrió varias reformas como se aprecia en el añadido de piezas y elementos. Dispone de dos plantas con una zona de cimentación dentro de la margen del río que es la que permite el paso del agua para su aprovechamiento. La planta baja estaba compuesta por una nave, en la que se ubicaba la maquinaria destinada a recoger el grano y su manipulación, para, posteriormente, molerlo y envasarlo en sacos. La nave tenía, una zona elevada a nivel de piso, en la que se encontraba la maquinaria original del molino, maquinaria que se movía mediante el recurso hidráulico del agua y en la que posteriormente se instaló energía eléctrica.

En la planta primera, y comunicada con la planta baja mediante una escalera, se encontraba una nave en la que se situaban las tolvas de los molinos, un horno, planchister y una zona distribuida como vivienda. La construcción de la vivienda fue muy posterior a la construcción del molino, posiblemente debido a las necesidades de los propietarios.
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Los molinos tradicionales de Villavieja de Yeltes

imgLa Diputación de Salamanca, a través del programa editorial del Departamento de Cultura, acaba de publicar un nuevo título en la colección de monografías locales: “Los molinos tradicionales de Villavieja de Yeltes” de Juan Andrés Molinero Merchán.

Los molinos representan directa e indirectamente la incardinación temática del libro, que se sustenta, además, con otros ámbitos como el arte de la cantería y picapedrería con que fueron levantadas las fábricas harineras tradicionales de Villavieja. El autor refiere también otros ámbitos patrimoniales de la tradición, como los de la herrería o el cancionero.

Se recoge en este libro un itinerario sobre los molinos tradicionales en este municipio salmantino, su construcción y funcionamiento, su origen y desarrollo a partir de las condiciones geográficas, climatológicas e históricas.
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La Fábrica de Saldaña será rehabilitada

El inmueble conocido como “La Fábrica”, en la localidad palentina de Saldaña, será el futuro Museo Monográfico de la villa romana de La Olmeda. Además de esta propuesta de uso el futuro del edificio pasa por su previa rehabilitación. Es por ello que el Consistorio de Saldaña solicitará a la Junta de Castilla y León una modificación en su petición del programa Arquimilenios III, con el fin de que los 600.000 euros que recibiría la localidad para la reforma de la Plaza de San Pedro se puedan emplear en el traslado del Museo Monográfico a La Fábrica, obra de Jerónimo Arroyo de comienzos del siglo XX. Además de la aportación del programa Arquimilenios, se cuenta con 300.000 euros de la Diputación de Palencia.

Como quiera que el museo de la villa romana estará gestionado por la Diputación de Palencia, y La Fábrica pertenece al Ayuntamiento de Saldaña, éste cederá el uso del edificio a la institución provincial por un plazo de 99 años.

La nueva ubicación de las piezas halladas en La Olmeda, que ahora se exponen en la Iglesia de San Pedro, supondrá no sólo la creación de un museo moderno, didáctico y con salas de proyección; también servirá de acicate para que el descubridor de La Olmeda, Javier Cortes, cumpla con su promesa de ceder su biblioteca particular de arqueología al museo.

Su colección estará en lo que va a ser el Centro de Estudios Arqueológicos, junto a la sala de usos múltiples y el espacio expositivo. En la primera planta estará la zona de recepción, oficinas y la sala de exposiciones. En el sótano, un almacén.

Por otro lado, el Ayuntamiento pretende convertir la iglesia de San Pedro en un Museo de la Campana. Y es que la localidad alberga una de las pocas empresas españolas que se dedica a la fabricación de campanas. Así, Campanas Quintana se comprometería a donar parte de sus piezas a la nueva pinacoteca.

Desmontaje de Can Fàbregas

imgDesde la Plataforma ‘Salvem Can Fàbregas‘ informan del comienzo de los trabajos de destrucción de la antigua harinera Can Fàbregas, de Mataró.

Recordamos que el cambio será cosa de El Corte Inglés. Qué decir si allá donde pasa una multinacional no vuelve a crecer la hierba.

Qué decir de esos ayuntamientos que sólo son meros conseguidores de los insaciables objetivos de este tipo de empresas.

Imágenes en el álbum de facebook.

El horno de pan de San Felices

En la localidad salmantina de San Felices de los Gallegos comen el pan que cada mañana Vicenta Hernández fabrica en un horno de adobe construido en 1719.

Los adobes proceden de Horcajo Medianero, un pueblo en el límite con la provincia de Ávila.

En el horno, uno de los más antiguos de España, se cuece la masa a la antigua usanza, a base de leña de escobas, que le aporta un sabor especial y que además permite que el pan pueda aguantar más de una semana sin ponerse duro. De ello de encarga un burro que, casi a diario, transporta en sus lomos las escobas silvestres que se arrancan en el campo y que, posteriormente, se utilizan para calentar el horno.

En el horno de San Felices todavía guardan un trozo de levadura para el día siguiente, denominada levadura madre.

Vicenta Hernández también elabora “perrunillas” (pastas elaboradas con manteca de cerdo, harina, azúcar y huevos) y “bollos de patata”, pero el día que ella abandone el oficio será difícil que alguien la pueda suceder.

El Mercado de Abastos zamorano

imgZamora es la provincia castellano y leonesa con más edificios destacados construidos en el siglo XX, según la web ARCH XX.

Entre los edificios de carácter industrial estaría el Mercado de Abastos (1902) diseñado por Segundo Viloria. Una idea del siglo XIX que pretendía unificar los dispersos mercados existentes desde la Edad Media. A este mismo arquitecto también se le debe la fábrica de Harinas Bobo (1907).

NOTICIA: Imágenes de Carmelo Carlvo en los cien años del mercado de abastos de Zamora.

El Mercado de Abastos en flickr (1 y 2).

La Confianza de Tordehumos

Recientemente la Asociación Hispania Nostra ha incluido en su Lista Roja la fábrica de harinas La Confianza, de la localidad vallisoletana de Tordehumos debido al “derrumbe de las cubiertas y de otros elementos constructivos del edificio”, o sea, al progreso de su estado de ruina.

“situada junto al río Sequillo a su paso por la localidad terracampina de Tordehumos. La construcción del edificio data de la segunda mitad del siglo XIX, cuando la industria harinera en la provincia de Valladolid toma un fuerte impulso, debido a la llegada del ferrocarril, a la introducción del sistema de fabricación austro-húngaro de cilindros, y a la existencia del Ramal de Campos del Canal de Castilla.

Es un gran edificio de tres cuerpos construido con piedra, ladrillo y adobe principalmente. En el interior apenas encontramos maquinaria de gran importancia, aunque sí que se observa los sinfines por donde se distribuía el grano en el interior de la fábrica y otras dependencias del edificio industrial. La fábrica ha sido víctima de un saqueo constante, incluso utilizada como basurero.”

Esta fábrica, del siglo XIX, pese a su estado de abandono y ruina, pertenece a la Confederación Hidrográfica del Duero y carece de protección alguna.

El inventario de L’Alt Urgell

En el pasado mes de junio, de 2008, tuvo lugar la presentación pública, en la antigua harinera de la Trobada (Montferrer i Castellbó), del inventario del patrimonio industrial de l’Alt Urgell que ha sido confeccionado por Lluís Obiols y financiado por el Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya.

El trabajo comenzó en el año 2004 y ha permitido inventariar 150 elementos del patrimonio industrial de la comarca, entre ellos un taller de agujas para jeringas en la Seu d’Urgell. Las harineras y centrales hidroeléctricas de uso local son los bienes más numerosos.

Todos los bienes inventariados conservan su estructura principal y, en algunos casos, la actividad productiva, como en las fábricas de lanas de Castellciutat y el Pont d’ Arsèguel o la misma cooperativa Cadí. En general, salvo las centrales de producción eléctrica de Adrall y de Oliana o las plantas cementeras de Coll de Nargó, los elementos inventariados son de pequeñas dimensiones.

La Harino Panadera de Irala

imgEl edificio de Harino Panadera que, construido en 1902 en hormigón armado, destaca por su solidez, ahora ha sido recuperado como sede de la concejalía de Salud y Consumo de Bilbao. Los modernos laboratorios conviven con la maquinaria que se utilizaba para la molienda del trigo, que también ha sido restaurada. De ella impresiona la compleja red de tubos que se expande por las seis plantas del edificio.

Se trata del último edificio que permanece del complejo industrial es, desde 2005, monumento según el Gobierno vasco.

La reinauguración del edificio tuvo lugar el pasado día 3 de febrero en el barrio de Iralabarri, un barrio que, al igual que la fábrica, fue promovido por Juan José Irala para dar vivienda a los trabajadores. Esta fábrica, sus molinos, transformaba hasta 120.000 kilos de trigo cada 24 horas.

Aunque no huele a pan, si se organizarán visitas guiadas para esta instalación y las nuevas dependencias municipales. Los vecinos del barrio y AVPIOP siempre defendieron la recuperación de este edificio.

Joaquín Carcamo, de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, escribe en El Correo un artículo de opinión titulado “¿Ciudad industrial?”. De él, referente a la Harino Panadera de Irala, extraemos:
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