Paseos por el patrimonio industrial de la provincia de Granada (IV)
A pesar de los estupendos paseos que esta semana hemos dado por el patrimonio industrial de la provincia de Granada no debemos engañarnos: “la mitad del patrimonio industrial protegido de Granada son dos toros de Osborne“. Así titulaba en noviembre de 2008 Radio Granada. Los emblemas publicitarios están ubicados en Albolote y Güéjar-Sierra y los bienes protegidos son las fábricas azucareras de Motril y de Salobreña. Entonces, porque la situación ha cambiado y desde el año 2009 las minas de Alquife están catalogadas.
Otros bienes, en proceso de catalogación, serían la Acequia de Aynadamar (o Fuente de las Lágrimas) como arqueológica en Alfacar y el Puente de hierro “El Hacho” (o de Almedinilla) como monumento en Guadahortuna, ambos con expedientes incoados hace muchos años.
Sirviéndonos de la página web “Patrimonio y Turismo Industrial en Andalucía Oriental” debemos citar otros bienes industriales no menos importantes que los tratados en estos días:
Azucareras: Nuestra Señora del Carmen (Benalúa de Guadix) y San Torcuato -proyecto- (Guadix).- Minas: El Tesorero -y cable aéreo- (Caniles) y Las Piletas (Huéneja)
- Ferrocarril: El tranvía de Sierra Nevada, la estación de Baza -actual-.
- Infraestructuras: Puente del Tranvía (Dúrcal), puente del Arroyo Baúl (Baúl) y el puente del Anchurón (Fonelas).
- Textil: fábrica en Víznar.
El Foro de Arquitectura Industrial reconoce en otro documento que a pesar de la necesidad de proteger este patrimonio “el problema está en que no se sabe qué hacer con él”, y advierte de la “escasa sensibilización social” ante los restos industriales, lo que provoca que “tenga muy serias dificultades de conservación”.
Según la lista publicada por el Foro, Granada se sitúa en el cuarto lugar en cuanto a expedientes inscritos o incoados, tras Cádiz, con 26, Córdoba, con 26, Jaén, con 52, y Almería, que con 92 estructuras aglutina casi la mitad de los 205 elementos de patrimonio industrial registrados en Andalucía.
Ante el peligro de perder el edificio de la Estación de Renfe de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), un grupo de personas ha iniciado una
La
Tras el tren que unió Barcelona con Mataró, inaugurado en 1848, la segunda línea de ferrocarril de la península fue la que 