Archivo de la categoría 'Destrucción'

Los silos de San Blas, devorados por el AVE

imgEl pasado mes de noviembre traíamos hasta este espacio la problemática de los silos de San Blas (Alicante), una problemática que no era más que la entrada en el corredor de la muerte, del derribo. Anteayer domingo los amigos de “Alicante Vivo” organizaron un acto de despedida. Hoy los silos ya no son silos.

¿Quién le diría a Don Salvador Magro que la ubicación de la fábrica interrumpiría el paso del AVE? El AVE que ha servido para abandonar la red ferroviaria de España.

Los hechos de los últimos días se pueden resumir rápidamente:

  • El día 25 Esquerra Unida denuncia que el inminente derribo se lleve a cabo sin que la Conselleria de Cultura haya contestado la petición para su protección. A su vez se acusaba a la alcaldesa de “desproteger el patrimonio cultural de la ciudad al dejar caer la ficha de los silos del catálogo”. Los colectivos culturales y políticos, mientras, han seguido reclamando la conservación de esta construcción ya que forma parte de la arqueología industrial de la ciudad.
  • Por su parte, la Comisión Técnica del Soterramiento consideraba que conservarlos obligaría a paralizar las obras del AVE. Cosa que, antes de las elecciones no se decía y se tendía a “estudiar”… ahora hay más rotundidad. ¿Si saben que hacen cosas malas, por qué no dejan de hacerlas?. Y que como no hay dinero, y que como cualquier otro trámite alargaría la llegada del AVE, etc, etc… los silos quedan sentenciados.
  • Los técnicos del Ayuntamiento, antes del derribo, han catalogado una quincena de elementos que se salvarán de la demolición de las harineras: reliquias, para su posterior exposición en parques o rotondas de la ciudad (la peor ubicación, al aire). Mientras, el viernes 27 de mayo, ya había comenzado el derribo de la nave anexa a los silos. Entre las piezas que se salvan: maquinaria central donde se molía el grano en las Harineras Magro, coladores, chimeneas, conductos de ventilación, vallas metálicas y topes de vía,… “vestigios del pasado ferroviario e industrial que en sí no tienen valor económico porque están muy oxidados pero sí sentimental”. En el emplazamiento quedará un antiguo transformador que no se verá afectado por la construcción de andenes para el AVE mientras que unas pilastras del siglo XIX situadas en la antigua salida de carruajes de la estación se desmontarán sillar a sillar para restaurarlas y después colocarlas en algún parque. Jugando con el patrimonio “de quita y pon”.
  • El día 28 Manuel Ayús y Rubio escribe un interesante artículo en el Diario Información: “No lleva a ningún sitio dar escusas gratuitas que no se sostienen ni técnica ni jurídicamente. Empezando porque la Administración local y autonómica debió en su momento y de oficio, proteger los silos de San Blas, iniciando el procedimiento de declaración de BIC o en su caso, el de catalogación si estuviéramos ante un bien de relevancia local”. “Hay que mostrar una tremenda insolencia técnica y humana para dar justificaciones de tales dimensiones que prueben el derribo inmediato de un bien del patrimonio cultural de la ciudad de Alicante y de la Comunidad Valenciana como una necesidad, técnica, económica y social, en el que se amparan en una serie de desaciertos que se encaminan a justificar, ante un lego, lo injustificable”. “La calidad de una ciudad se mide por la presencia de signos materiales del pasado en el presente. Así el disfrute intelectual, en la observación y contemplación, estudio, etcétera, la pierde el ciudadano, pues el patrimonio cultural se declara sustancial para el equilibrio intelectual de la persona y así lo consagra nuestra máxima norma a través de su artículo 46, cuando ordena a los poderes públicos garanticen la conservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España”.
  • El lunes 30, como estaba anunciado, comenzó el derribo de los silos, operación que durará varios días y se alargará hasta un mes. A la vez, el portavoz electo de EU-IU en el Ayuntamiento de Alicante, aseguraba que el Ayuntamiento “no ha sacado ningún elemento” para conservar y denunciaba la connivencia de PP y PSOE así como la dejadez de funciones de la Conselleria.

Cayó la Fabrique Gaupillat

imgLlegamos tarde. El pasado mes de abril comenzó el derribo de la Fabrique Gaupillat. Sus defensores han ido recopilando en la web www.association-lafabrique.org toda la información necesaria sobre el tema, pero en francés.

La Asociación “La Fabrique” nació en 2005 para la defensa de este complejo industrial, conocido como “Gaupillat Fabrique”, del 43 bis route de Vaugirard à Meudon, a orillas del Sena desde mediados del siglo XIX.

Esta fábrica no sólo es memoria del trabajo, o un edificio singular, antiguo… es también un símbolo de identidad para su barrio. Era.

La lamentable situación del patrimonio industrial de Málaga

Hace algún tiempo hablamos de las personas que habitaban los bienes industriales abandonados, por ejemplo en Valladolid, hoy hablamos de la situación existente en Málaga. Otra gran ciudad, en la que el patrimonio industrial existente es mucho, es grande, es singular, es historia. Aquellas fábricas de la Málaga industrial, de hace dos décadas, hoy sufren el abandono y el olvido.

Ejemplos de ello hay muchos, puesto que hablamos de fábricas que anteayer eran industrias punteras como la fábrica de bolígrafos, expropiada para ampliar el paseo marítimo. Sin más. Pero la década de los 90 también es recordada por el cierre de otras empresas punteras: Intelhorce, Automóviles Higueras, Siemens o la fábrica de amoniaco.

La fábrica de bolígrafos es ahora la vivienda de muchos indigentes de Málaga.

Los depósitos de butano, previsto como zona residencial, es inmenso puesto que dispone también de un interesante conjunto de construcciones: almacenes, oficinas y zona de carga y descarga, el recinto tiene pistas de tenis, una piscina y un chalé donde vivía el director. Hoy es la principal fuente de materias primas para los chatarreros malagueños, mientras en otros lugares se recuperan dotándolos de un nuevo uso.

El Tarajal, de 1931, que primero fue azucarera, luego corchera… y que podría convertirse en Museo de la Industria, es ahora corral para los habitantes que malviven a su lado.

La industria alcoholera malagueña tampoco tiene mejor suerte. Edificios como el de las Bodegas Romero se dan por perdidos a raíz del desmantelamiento de la empresa hace veinte años. Su conocida producción de licores y la repercusión en la ciudad escenifican bien su significación en la memoria colectiva.

Otros bienes patrimoniales singulares como Citesa o Intelhorce siguen siendo despreciados y son víctimas por la latente especulación inmobiliaria. Cabe reseñar el compromiso de los dueños de Intelhorce por mantener una nave y en ella crear un museo para el recuerdo de esa industria.

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Los depósitos de agua de la estación de Plasencia

Es noticia que un gobernante haya decidido representar a los ciudadanos y a la memoria de la ciudad, y defenderlos. Ha ocurrido en Plasencia donde el Ayuntamiento ha paralizado el derribo, por parte de ADIF, de los depósitos métalicos, viejos, oxidados… de la estación de Renfe. Eso sí, uno ya es historia.

El gobierno local interpreta que se atenta contra el patrimonio urbano de Plasencia.

Los dos grandes depósitos forma parte del conjunto de elementos de la estación de Renfe. Una de las pocas muestra de la olvidada arquitectura industrial del XIX que conserva la ciudad junto con el llamado, molino de Paz, las chimeneas de Roco, Colegio del río, los restos de la fábrica de harinas o los del molino de San Lázaro, hoy sala de fiestas.

Aun así, el derribo podría seguir si ADIF pide permiso y los depósitos no están catalogados en el PGOU.

Preguntada por este asunto, la concejala de Patrimonio dijo que en una situación así “hay que actuar con calma y sensatez porque los depósitos están en suelo de Renfe y habrá que hablar con Adif para ver los motivos por los que los quitan y la situación en la que están. Es probable que los depósitos no tengan protección aunque nos encante el patrimonio de Renfe”. A la vez que reconocía que su concejalía no tiene elaborado un catálogo o inventario del patrimonio industrial que hay en la ciudad con vistas a su protección y tampoco sabe si hay siquiera un listado. Pues ya tiene trabajo.

Sobre el patrimonio industrial

La recomendación de hoy es un artículo en Página12 de Jorge Tartarini (arquitecto, investigador del Conicet y secretario de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos de Argentina) en el que habla de “los peligros de la destrucción sistemática de edificios que perdieron su uso original pero no su valor estético e histórico”.

Valiosos testimonios del pasado industrial, como estaciones ferroviarios, depósitos portuarios, silos, barracas o fábricas, han sido desafectados de sus funciones originales. Lejos de ser adaptados a nuevos programas, fueron desmantelados y demolidos total o parcialmente por sectores con responsabilidades difusas e intereses contradictorios con el bien común. Los que casi milagrosamente subsisten, lo hacen merced a que encuentran cabida en programas de inversiones, a menudo distanciados de su carácter e identidad originales.
[…]
La desidia por la historia de estos edificios y de sus significados originales. Siempre a contramano de lo que sucede cuando visitamos espacios industriales reciclados en otras latitudes, aquí quienes proyectan parecen más preocupados por dejar su impronta personal que por dialogar con estos lugares de trabajo y producción. Sitios de los que podemos sentirnos orgullosos, especialmente en los tiempos que corren.
[…]
Una política de la austeridad, orientada a la recuperación, podría asegurar un futuro a estas viejas estructuras. Pero resulta imprescindible que quienes intervengan evalúen sus vocaciones, sus capacidades reales para albergar nuevos usos. Y para ello, antes que esperar todo de las normativas de protección –útiles por sí pero no suficientes– hace falta superar las valoraciones tradicionales que han soslayado la dimensión patrimonial de estas expresiones.

Derribos sin licencia

imgEl Ayuntamiento de Valencia hace tiempo aprendió a hacer las cosas sin preguntar. De esta forma no habrá nadie que recurra y te diga que no, que no derribes. Así pues los derribos de las naves laterales y traseras de la tabacalera valenciana se hicieron, allá por 2007, sin licencia municipal. Los proyectos de derribo fueron redactados directamente.

Los Ayuntamientos no tienen porqué solicitar licencia para las intervenciones en edificios de su propiedad, puesto que se la concede así mismo. Esto ya ocurrió en el derribo de la Lanera, ahora hotel de lujo, y que, al igual que la Tabacalera, formaba parte de los edificios de la Exposición Regional de 1909.

Ya en enero de 2006 los vecinos del Cabanyal informaban del expolio al patrimonio municipal que se produciría con los derribos y transformación de la fábrica. En Urbanity podemos encontrar más información, noticias, comentarios e imágenes (cuatro páginas).

Ampliando el PGOU de Béjar

Hace tres meses invitábamos a conocer el bejarano barrio de Los Praos, una barriada obrera única, que en los últimos días es actualidad debido a la pretensión inicial del Ayuntamiento de Béjar por derribarla. La alarma vecinal ha facilitado la rectificación, gesto raro en política, pero es insuficiente puesto que no se trata de no derribar y si se trata de proteger. Asi que si el PGOU no establece medidas protectoras y cataloga el barrio: Béjar no estará evolucionando.

Hoy invitamos a conocer viejas fábricas, molinos, batanes y la historia del “pelotazo Cejuela”, todo ello en Béjar, de la mano de dos buenos amigos, José Muñoz Domínguez y Juan Félix Sánchez Sancho. Tras su reciente participación en el Congreso de Molinología celebrado en Zamora publican este artículo en el que denuncian una operación especulativa en el terreno y destructora para con el patrimonio y la historia del municipio. A su vez reiteran la necesidad de ampliar el BIC para acoger los bienes que se quedaron fuera de la declaración inicial.

Las viejas fábricas de Béjar y el pelotazo Cejuela“. Artículo de José Muñoz Domínguez y Juan Félix Sánchez Sancho publicado en Béjar.biz

Rescatado del abandono el archivo histórico de la Trinidad

imgFue la gran noticia de la pasada semana y la muestra de la inacción e indiferencia con que las Administraciones Públicas actúan ante el patrimonio industrial: Basilio Moreno y otros compañeros de la Asociación Histórica del Retiro Obrero encontraron, por los suelos y totalmente abandonados, en un visita a la fábrica de vidrios de La Trinidad (Sevilla), planos y otros documentos de interés de esta institución fundada en 1902 por José Luis Rodríguez Casso.

El hallazgo, producido el domingo 7 de febrero, se cuantifica en unos 150 documentos pertenecientes al archivo histórico.

La noticia, además de la parte histórica y documental, irrita porque hace diez años, un grupo de técnicos de la Consejería de Cultura había recogido todos los documentos de la fábrica para depositarlos en el Archivo Histórico Provincial. Por lo que el hallazgo cuestiona la labor de la Consejería, quién en 2001 consideró la fábrica de vidrios como Bien de Interés Etnológico.

Julián Sobrino, vicepresidente del Comité Internacional de Patrimonio Industrial, que también visitaba la fábrica por cortesía del grupo de okupas que ahora la habitan, manifiesta su sorpresa no sólo por los documentos sino por las herramientas y piezas de gran interés antropológico e histórico (maquinaria semiautomática, herramientas y utillaje vario: cañas de soplar, moldes de madera…) que también estaban dispersas por el complejo de 10.200 metros cuadrados.
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La azucarera de Villalegre

imgUn caramelito en manos de una constructora. Así quedará para la historia el derribo de lo que fue la molturadora de Villalegre (Asturias). La promotora de las viviendas, con el uso de las retroexcavadoras, acalla las voces de quienes proponían la conservación de la fábrica.

La de Villalegre es una de tantas otras fábricas que nacieron en 1898 y a los pocos años tuvieron que cerrar.

La Azucarera de Villalegre se construyó junto a la estación de ferrocarril de Villalegre. Funcionó como tal hasta 1906, acondicionándose después para fabricar un ladrillo especial denominado brigueta. Las instalaciones se agrupaban en dos conjuntos: por un lado, el edificio de las oficinas, utilizado como vivienda desde la Guerra Civil hasta hace algunos años; y por otro lado varias naves adosadas entre sí que fueron parcialmente destruidas durante la Guerra Civil de 1936. Entre sus ruinas sobresalían dos chimeneas cilíndricas (una de ellas de gran altura) y el deposito de agua. La fábrica del edificio se caracterizaba por sus muros de piedra con vanos de arco rebajado y refuerzos de ladrillo y vigas de metal.

En palabras de Alberto del Río, investigador, “todo lo que sea derribar elementos que formaron parte de la historia de Avilés es muy triste”, a la vez que recuerda los proyectos de aprovechamiento que se hicieron para el inmueble.

En Villalegre queda la chimenea. Un recuerdo, una reliquia, un totem.

Juan Carlos de la Madrid, historiador, considera que esta fábrica “es una herencia que debemos transmitir a otras generaciones”, “los historiadores descubrimos el pasado y, luego, la sociedad decide: la Azucarera cayó como la Térmica”.

La fábrica de jabones GAL

imgEn 1887 Salvador Echeandía Gal abre una droguería en la calle Arenal de Madrid. Junto con su hermano Eusebio comienzan a distribuir una loción alcohólica, que llegó a ser muy conocida, a base de petróleo y esencias cítricas para evitar la caída de pelo, Petróleo Gal. Al poco tiempo ya fabricaban colonias, polvos cosméticos y jabón perfumado, lo que obligó a trasladarse a la fábrica, inaugurada en 1899, situada en la madrileña calle Ferraz, esquina con calle Quintana.

Esta primera fábrica pronto se quedó pequeña y tuvo que ser trasladada al Paseo de San Bernardino hoy calle de Isaac Peral, situándose entre esta calle y las calles de Fernández de los Rios, Hilarión Eslava y Fernando el Católico, a un edificio construido en 1915 por el arquitecto riojano Amós Salvador y Carrera.

Todavía queda una vivienda de la fábrica, construida en 1919, en la esquina de la calle Isaac Peral con la calle Fernández de los Rios, que actualmente es residencia de estudiantes.

La fábrica de 1915 era de estilo neomudéjar con rasgos modernistas, de planta irregular (9 lados) y contaba con depósitos, laboratorios, oficinas, viviendas, archivo y talleres, donde se realizaba todo el proceso de fabricación, desde la mezcla de productos hasta el empaquetado, impresión de folletos, envoltorios, frasquerías… destacaba por la amplitud y calidad de las naves de trabajo, la luz, la ventilación y la higiene.
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