Pozos de nieve en la provincia de Salamanca
Antaño, cuando no había frigoríficos, el hombre ingenió una forma para habilitar espacios fríos que podrían ser usados en pleno verano. En esos lugares, por su temperatura, podría conservar alimentos. La nieve del invierno se almacenaba en pozos y depósitos subterráneos, unos vestigios arquitectónicos que todavía se conservan en varias localidades de la provincia de Salamanca.
Las primeras construcciones en la península se remontan a la presencia árabe y tenían como uso el gastronómico, medicinal,… excavadas en la roca o construidas de ladrillos y mampostería con planta circular.
Estos neveros, también conocidos como boleros ya que aglutinaban la nieve en bolas sobre estacas de roble, recogían la materia durante el invierno, aprovechando las nevadas sobre campos, calles y tejados, o trayéndola en cántaros de barro protegidos por helechos (esto en las Sierras de Béjar y Francia). También hay ejemplos de balsas en el exterior del pozo para recoger la nieve. Una vez en el pozo, se aislaban las paredes con paja, alternándola con capas de nieve que se apelmazaban con mazos o se pisaban con sacos. Cuando se precisaba su venta, se iba aprovechando cada una de las capas de nieve entrelazadas con paja y tablas que la aislaban del calor hasta el verano.
Mediante un desaguadero y una concavidad separada por una rejilla se recogía la nieve y también vertía al exterior el agua del deshielo.
La nieve se empleaba con dos fines: terapéuticos, contra las hemorragias y las inflamaciones; y gastronómicos, para conservar alimentos y fabricar suculentos postres. Crioterapia, bebidas frías, leche helada, helados garrapiñados y refrescos de chocolate…
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Museum Cemento Rezola es un espacio para descubrir la trascendencia del cemento en nuestra civilización. Situado al otro lado de la fábrica de Cementos Rezola, y rodeado de los elementos que compusieron la colonia industrial, quiere contribuir a incrementar el conocimiento sobre la industria cementera.
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