El pasado martes tuvo lugar en el Museo del Comercio y la Industria de Salamanca una charla sobre patrimonio industrial, la excusa era la fábrica de abonos de Mirat.
Aunque no hubo mucho público, al fin y al cabo sobre esta instalación reina el tabú, es de elogiar que estas iniciativas se lleven a cabo. Conocer la ciudad en que se vive es muy importante y necesario: saber quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Qué huella deja el hombre en el territorio y cómo lo transforma. Para ello hay que conocer su historia y valorar lo que de ella nos llega.

La primera intervención correspondió a Mónica López Sánchez (historiadora, ha trabajado patrimonio industrial de Salamanca, Murcia…) quién desgranó los valores patrimoniales residentes en Mirat. Valores históricos, industriales, paisajísticos e intangibles. Tras ello es fácil preguntarse ¿Mirat podría ser Bien de Interés Cultural?, y contestarse afirmativamente.
Mónica López concluyó pidiendo reflexión a los diferentes agentes sociales sobre el futuro de esta instalación, desde el punto de vista patrimonial, puesto que el patrimonio es un bien común de toda la población.
Un ejemplo de la documentación histórica generada puede palparse en la muestra ‘S.A. Mirat, 160 años de publicidad fabril‘ que hasta el día 31 se expone en este museo.
Carmen Hidalgo Giralt (historia del arte, turismo… y una autoridad en cuanto a la puesta en valor de lugares industriales…) aprovechó la ocasión para mostrar ejemplos de intervenciones realizadas sobre bienes industriales que han permitido su reutilización. Ejemplos hay muchos pero confiaremos en el buen criterio de la ponente. Hablamos de Los Docklands (Londres), el Meatpacking District (New York), los gasómetros (Viena) y la prolongación sur del eje cultural Prado-Recoletos (Madrid) que afecta a la fábrica de luz (ahora CaixaForum), al Matadero y a la fábrica de tabacos. Lugares en los que, a diferencia de Salamanca, han aprovechado el potencial de la mente humana para imaginar y proyectar una rehabilitación que permita un nuevo uso.
Carmen concluyó incidiendo en la necesidad de sensibilizar a la población local (conocer para proteger) y a los agentes públicos, recordando que para proteger y salvar el patrimonio industrial no son necesarias ingentes cantidades de dinero (ser creativos) y apuntando que la fórmula del éxito es la integración del patrimonio en la sociedad.
En el posterior debate pudieron escucharse las voces de la Asociación “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio“, por boca de su presidenta, Isabel Muñoz, quién denunció el Proyecto de Actuación Urbanística que el Ayuntamiento de Salamanca aprobará próximamente y que descontextualizará el complejo industrial, destruirá buena parte del mismo y afectará gravemente a la dinámica de la ciudad. No sólo serán derribadas las naves de la parte norte, también habrá derribos en la zona más antigua, que se verá rodeada de nuevos viales y a la que se adosarán centros comerciales; incluso servirá de aparcamiento para vehículos.
Los Amigos del Ferrocarril también denunciaron el proceso de desmantelamiento del patrimonio ferroviario de Mirat. Sus vagones, con su marca, recorrían toda España. Hoy ya no queda ninguno, ni en uso, ni fuera de servicio. Ya se ha perdido mucho, de lo mucho que todavía queda por preservar.