La Fábrica de Armas de Toledo

imgLa Fábrica de Armas de Toledo ya es un Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, desde que, semanas atrás, la Administración Autonómica así lo considerase. Se une a otros bienes industriales castellano manchegos, como son: el conjunto histórico-minero de Almadén (Ciudad Real), la fábrica de harinas San José, en Toledo, o la fábrica de paños de Brihuega (Guadalajara).

La fábrica, que se extiende sobre una superficie de 250.000 metros cuadrados junto al río Tajo, comenzó a construirse en el último tercio del siglo XVIII, cuando el arquitecto Sabbatini recibe el proyecto de Carlos III para reubicar la fábrica de espadas de Toledo.

Durante 200 años, la fábrica fue completando su arquitectura inicial, que giraba en torno a un gran edificio de corte palatino junto al que se construyó el canal de Carlos III, que dotaba de energía a las máquinas. Llegó a contar con medio centenar de edificaciones, y sufrió diversos altibajos en su producción e importancia a lo largo de los siglos XIX y XX, debiendo adaptarse a la modernización del armamento y de los sistemas de producción.

Tras su cierre definitivo, al Ayuntamiento de Toledo acordó ceder su uso a la Universidad de Castilla-La Mancha, que ha desarrollado un importante campus en sus instalaciones.

El Gobierno de Castilla-La Mancha, en virtud de su interés por la protección, el acrecentamiento y la transmisión a las generaciones futuras de su patrimonio histórico, ha decidido dotar a la Fábrica de Armas del máximo nivel de protección, lo que se consigue a través de la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) para todo el conjunto.

Imágenes en flickr

Libro: El edificio Sabatini de la Fábrica de Armas de Toledo

1 comentario por ahora

  1. Equipo Texeo el 17 Marzo 2010

    Interesante reseña

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