El molino de Alba de Tormes

imgA orillas del río Tormes, a su paso por la localidad albense, se sitúa la “Aceña de los Moro”. Construida en 1907 funcionó hasta la pasada década de los 60 como fábrica de harinas “El Alcázar” utilizando, hasta 1943, la fuerza del agua para mover las piedras del molino.

El edificio original sufrió varias reformas como se aprecia en el añadido de piezas y elementos. Dispone de dos plantas con una zona de cimentación dentro de la margen del río que es la que permite el paso del agua para su aprovechamiento. La planta baja estaba compuesta por una nave, en la que se ubicaba la maquinaria destinada a recoger el grano y su manipulación, para, posteriormente, molerlo y envasarlo en sacos. La nave tenía, una zona elevada a nivel de piso, en la que se encontraba la maquinaria original del molino, maquinaria que se movía mediante el recurso hidráulico del agua y en la que posteriormente se instaló energía eléctrica.

En la planta primera, y comunicada con la planta baja mediante una escalera, se encontraba una nave en la que se situaban las tolvas de los molinos, un horno, planchister y una zona distribuida como vivienda. La construcción de la vivienda fue muy posterior a la construcción del molino, posiblemente debido a las necesidades de los propietarios.

El molino, estaba formado, de arriba abajo, por la “tolva”, en que se vaciaba el grano y que, por medio de una rueda dentada llamada “tocador” hacia mover una manecilla que depositaba el grano en la piedra, pudiendo regular la manecilla y echar más o menos, según hiciera falta. La piedra de arriba iba tapada con un tambor y la harina giraba al llegar, saliendo por un fallo al cajón donde se recogía. La de abajo estaba montada en una bancada y estaba fija. Para poder picar y mover las piedras, se usaba una especie de grúa, llamada “cabría”, que consistía en un madero vertical con otro horizontal.

Para moler se seguía el siguiente proceso: el trigo o grano se lavaba en un lavadero especial que cada molinero tenía. Se secaba en esteras o paneras. En cada estera se secaba media fanega de trigo aproximadamente, debiendo dejar el trigo en su punto, porque si se secaba mucho la harina salía muy negra, y si estaba blando o mojado producía mucho salvado y la piedra no lo molía bien. Una buena molienda también dependía de las piedras que el molino disponía. Si eran blancas, que era la más usual, no se podía dejar el trigo muy blando, pero si se tenían las francesas -que eran de pedernal- sí se podía dejar más blando.

A finales del año 2005 el antiguo molino fue reconvertido en Centro de Desarrollo de la Sociedad Rural del Conocimiento “e-RCO”: un centro turístico y social. Tras las obras de acondicionamiento, y en diferentes espacios, los albenses pueden:

  • formarse: con un aula polifuncional de formación y zona de conferencias.
  • informarse: con un Punto de Información Juvenil (PIJ) y un Punto de Información Turística.
  • disfrutar de exposiciones: permanentes y temporales, ya que se da a conocer a los visitantes el antiguo procedimiento de molienda del grano además de servir como centro de interpretación del patrimonio de la villa ducal.
  • disponer de despachos y salas de reuniones donde se ubicarán servicios de interés para la población.
  • y contar con un telecentro para cursos de informática y de acceso a internet.

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