El horno de pan de San Felices

En la localidad salmantina de San Felices de los Gallegos comen el pan que cada mañana Vicenta Hernández fabrica en un horno de adobe construido en 1719.

Los adobes proceden de Horcajo Medianero, un pueblo en el límite con la provincia de Ávila.

En el horno, uno de los más antiguos de España, se cuece la masa a la antigua usanza, a base de leña de escobas, que le aporta un sabor especial y que además permite que el pan pueda aguantar más de una semana sin ponerse duro. De ello de encarga un burro que, casi a diario, transporta en sus lomos las escobas silvestres que se arrancan en el campo y que, posteriormente, se utilizan para calentar el horno.

En el horno de San Felices todavía guardan un trozo de levadura para el día siguiente, denominada levadura madre.

Vicenta Hernández también elabora “perrunillas” (pastas elaboradas con manteca de cerdo, harina, azúcar y huevos) y “bollos de patata”, pero el día que ella abandone el oficio será difícil que alguien la pueda suceder.

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