El valor de 650.000 kilos de hierro

Primero, vinieron por el acero inoxidable; después, buscaron todo el cobre; luego, compraron las máquinas de latería, tornería y carpintería; poco a poco se fueron llevando relojes y manómetros; y ahora llegó el turno del hierro.
La centenaria construcción fabril, Liebig’s Extract of Meat Co. (en Entre Ríos, Argentina), en seis meses verá depanzurradas sus entrañas, desmanteladas como chatarra y vendidas por su valor en peso: retorchas, caños, conductos, escaleras, barandas, manivelas, esclusas, pisos, rejillas, rieles, tarros de cocción, perfiles doble-T…
La memoria tecnológica contenida en los generadores W. H. Allen Sons, de Bedford; las calderas Mellor-Goodwin, de Glasgow; los compresores Ingersoll-Rand, de New York; los motores MAN Diesel, de Alemania; los refrigeradores York Shipley, de Londres, tendrán un nuevo destino en el proceso del desarrollo y la innovación industrial.