Zorrozaurre salva 19 edificios industriales
Amaia Apraiz y Ainara Martínez, expertas en patrimonio industrial, han elaborado, para la Comisión Gestora que lidera la regeneración de Zorrozaurre, un informe en el que describen los edificios, los valoran y dan ideas sobre el futuro de los mismos.
Zorrozaurre tiene memoria, y sus fachadas son testigos del desarrollo de la zona a la vez que paisaje de diferentes tendencias.
Aprovechar las naves como centros docentes, culturales, empresariales o bloques de viviendas “es una buena oportunidad para no repetir errores“. Se trata de no ignorar la calidad de los edificios y el espacio, el urbanismo. Por ejemplo hacer un instituto en un edificio industrial, los del Puerto, dedicando las naves más pequeñas para empresas jóvenes que no necesitan grandes espacios, dicen las dos historiadoras autoras del informe.
- La fábrica de velas y toldos Bilbao-Goyoaga. Desaparecida en la ribera de Deusto. Tan sólo queda parte de la fachada, un panel de azulejos que el Ayuntamiento recuperó a petición de los vecinos, y que data de 1912.
- Abet Laminati. Data de 1907 y está vinculado a la industria naval. Carece de interés y será derribado, “llegó a tener una grúa y un pequeño dique”.
- La Coromina Industrial. Destaca su fachada, por la disposición de los ladrillos y el contraste de colores, y la inscripción “Anhídridos carbónico y sulfuroso. 1923″. Alberga las oficinas de Vicinay Cadenas. En la ribera sólo quedarán La Coromina y el archivo -antes lo fue del Banco de Bilbao- obra de Ricardo Bastida.
- Artiach. El rótulo también es un elemento relevante en el edificio industrial, en este caso de molde. Los tres pabellones “son en sí mismos una historia viva de la arquitectura industrial” y su evolución desde principios del siglo XX hasta los años setenta.
- “La Iglesia”. La fachada, con sus columnas toscanas, su arquería y sus puertas de madera, era una carta de presentación de la empresa. Luce el rótulo “Duquesa María” que se conservará junto con el pabellón de ladrillo más moderno.
- Beta y Cromoduro. Estos edificios disponen de espacios diáfanos, verdadera arquitectura industrial del siglo XX, en los que se utilizan los principales materiales constructivos de la modernidad.
- La eléctrica Lancor. Abandonada e inundada de pintadas, en ella se fabricó el motor de la grúa Carola. Ahora está tapiada y gran parte de su maquinaria ha sido expoliada. Se conservará el edificio de oficinas, que mantiene su buena factura.
- El conjunto de Mefesa es una pequeña urbanización con logotipo y oficinas administrativas, laboratorios… y una torre de procesamiento químico, de gran altura, llamada a convertirse en «un hito arquitectónico». Con su conjunto interior de cubas y montacargas para tratar los metales, es sin más añadidos “un edificio-máquina, una escultura industrial”.