Las aceñas de Olivares

imgDos años duró el proceso de rehabilitación de las aceñas de Olivares (Zamora), y dos años se culmina la recuperación con la apertura al público como un nuevo reclamo turístico de la ciudad. Bueno, culminó, en el verano de 2008 con unas visitas guiadas que permitían (re)descubrir el funcionamiento del martillo pilón, el batán y el molino tradicional.

Los zamoranos acceden a las instalaciones después de que hace 14 años fueran adquiridas por el Ayuntamiento

Las aceras de Olivares son un “polígono industrial” del siglo X a orillas del río Duero. Compuesto por tres molinos en los que se muestran los oficios tradicionalmente desarrollados en asociación con el agua.

Estos molinos fueron pieza clave en el sustento de la ciudad durante la Alta y la Baja Edad Media.

La reconstrucción se ha realizado con algunas de las piedras milenarias “que se encontraron bajo las aguas al realizar las obras” e incluso siguiendo los procesos constructivos y arquitectónicos tradicionales, “lo que le da ese punto de verdad que se estaba buscando cuando de manera lenta e insegura se inició el proyecto” en el año 1994, primero con la intervención de una escuela taller y después con la incorporación al trabajo de la empresa Rearasa.

En el interior de las aceñas se puede ver, en funcionamiento, un martillo pilón, un batán y el molino harinero propiamente dicho, todo ello maquinaria original. Además, en la planta alta, donde antaño se colocaban las tolvas y donde se subía la maquinaría más delicada para protegerla de las crecidas, se ha instalado una exposición con paneles informativos y fotografías que muestran la vida cotidiana de nuestros antepasados junto al río.

El proyecto ha incluido la reconstrucción de la azuda sobre el Duero para garantizar un caudal mínimo de agua que permita el funcionamiento de los molinos, la recuperación de un pontón a través del cual antiguamente accedían los carros que iban a la molienda.

NOTICIA: La restauración de las Aceñas de Olivares, mención especial del Premio Europa Nostra. La empresa Rearasa y el arquitecto Francisco Somoza logran también una medalla por su trabajo en la iglesia de Madrigal de las Altas Torres.

1 comentario por ahora

  1. Fernando el 12 Octubre 2008

    Muy bueno el símil del “polígono industrial del S-X”

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