Bletchley Park

Tony Sale necesitó ocho fotografías en blanco y negro para reconstruir el primer ordenador programable del mundo. Necesitó, también, 15 años de trabajo no remunerado y mucha ilusión. Su intención fue rendir homenaje a los primeros hackers de la historia, aquellos 10.000 científicos y matemáticos que, durante cuatro años, se alojaron en una mansión de la campiña inglesa para emprender la tarea más compleja, trabajosa y apasionante de la Segunda Guerra Mundial: descifrar los mensajes codificados por la máquina criptográfica de los nazis, Enigma.

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