Salvem can Fàbregas
El conjunto industrial de Can Fàbregas i de Caralt está situado en la calle Biada nº. 15 de la localidad barcelonesa de Mataró. Según el Plan de Urbanismo goza de máximo protección por su valor patrimonial. Ahora, mientras se urde una operación urbanístico-comercial se rebaja la protección a fin de poder derribar este emblema del Mataró industrial.
La fábrica, entonces Harinera Mataronesa, que fue construida en 1879 es ahora objeto a defender por todas aquellas personas sensibles, amantes del patrimonio, de la historia y de su propia ciudad.
Los integrantes de la Plataforma “Salvem can Fàbregas i de Caralt“:
- Consideran un atentado al patrimonio la decisión de derribar el edificio de “Can Fàbregas i de Caralt”, decisión tomada bajo la presión de los intereses económicos a fin de construir un centro comercial.
- Exigen la restitución del anterior nivel de protección con que gozaba el conjunto fabril. Recordando que no ha perdido ninguno de los elementos que en su momento lo llevaron a ser catalogados y protegidos.
- No se pronuncian en contra del proyecto comercial pero concluyen que la modernidad no tiene que estar reñida con la conservación del patrimonio histórico. No es posible renunciar a lo segundo, sino buscar la manera en que ambos puedan convivir en respeto mutuo.
- Piden la rehabilitación de las edificaciones originarias del conjunto y su integración en el entorno. A fin de que el edificio catalogado sea compatible con cualquier uso que se le quiera dar.
- Recuerdan, al Ayuntamiento, que en todas las operaciones urbanísticas su deber es velar por la preservación del patrimonio arquitectónico (catalogado oficialmente o no), el paisaje urbano, la identidad, la historia y contribuir a dar calidad de vida a todas las personas del Mataró presente y futuro.
La plataforma ciudadana se constituyó en enero de 2007 y desde entonces ha realizado una encomiable campaña de sensibilización popular organizando diversos actos y elaborando materiales divulgativos. Se ha opuesto al inadmisible traslado del inmueble, a la conservación de reliquias, a la descontextualización de la fábrica y a que este sea el mal ejemplo a seguir para poder, posteriormente, destruir más patrimonio. ¡Salvem can Fàbregas!.