El Museo del hormigón
En la localidad salmantina de Doñinos está el Museo del Hormigón. Este museo es obra del escultor Ángel Mateos, por lo que se trata de un museo artístico y no de un museo dedicado a la divulgación del material constructivo. En vez de piedra, bronce… Ángel Mateos usa el hormigón como materia para sus obras, con el que crea esculturas grandiosas.
La exposición permanente permite recorrer las creaciones del escultor en sus diferentes etapas de la vida.
El edificio en sí ya es una escultura. Concebido como un habitáculo escultórico, o una escultura visitable, se articula en torno a tres octoedros solapados a diferente nivel, que se compensan por dos elementos de contrafuerte-arbotante más ligeros que los amparan y penetran longitudinalmente. Tal pórtico de perfil adintelado sella magníficamente el ejercicio volumétrico total.
La eliminación que Mateos hace de todo hueco al exterior bunkeriza, como un santuario, los espacios interiores totalmente diáfanos y de sobrio planteamiento. La opción elegida, de la misma forma, genera al exterior un monolitismo de vocación maciza que confiere al conjunto un cierto carácter de tótem instalado en la modernidad, que además, pareciera estar empleándose en su propio discurso.
Tal discurso aparece, bajo los focos interiores y a la luz del exterior, estructurado en limpio lenguaje constructivista y única y exclusivamente en términos pétreos. Piedra nueva, homogénea, dúctil, eterna: el hormigón, ese elemento material, siempre investigado y fiel, que posibilita las grandes formulaciones geométricas en su tercera dimensión.
Y es ese, justamente, el material aquí ennoblecido por su oficiante artista más significado en España, quien finalmente pasa a homenajearse a sí mismo, y a través del presente hito arquitectónico.