Respeto por el patrimonio industrial

“Los cursos intensivos de respeto al patrimonio de Málaga están dando sus frutos en la clase política. Si hace pocos años cualquier iletrado con cargo era capaz de derribar una chimenea industrial, hoy lo tendría bastante complicadillo.” En La Opinión de Málaga encontramos un ejemplo: la remodelación de los jardines de Pedro Luis Alonso. En esta obra los empleados localizaron unas losetas con el anagrama “La fabril malagueña”, todo un hallazgo.

Estos pequeños descubrimientos para los amantes del patrimonio industrial tienen valor, son arte y sobre todo, pertenecen a la historia común de los ciudadanos. Es por ello que cuando aparece algo no vale que el político diga que hay que seguir como si nadie hubiese visto nada.

Todo esto, no vamos a negarlo, es fruto de la labor de la asociación para la defensa de las chimeneas y el patrimonio industrial de Málaga.

3 comentarios por ahora

  1. José Muñoz Domínguez el 24 Febrero 2008

    Bien por la gente de Málaga que defiende el Patrimonio Industrial, pero quisiera recordar que ese Patrimonio es “algo más que chimeneas”, como titulábamos nuestro folleto divulgativo desde el Grupo Cultural San Gil de Béjar hace tres años. Con semejante criterio, los mismos especuladores que destruyen sin contemplaciones las viejas fábricas entrarían a saco en el Museo del Prado para respetar el culo de la “Venus del espejo”, la infanta en “Las Meninas”, la rueca en “Las hilanderas” o un güevo frito en “la vieja friendo huevos”, y así todo. Que no, que el Patrimonio Industrial es mucho más que restos fragmentarios: arquitecturas funcionales completas, procesos productivos, organización laboral, etc., etc. Saludos desde Segovia. Pepe Muñoz.

  2. José Muñoz Domínguez el 24 Febrero 2008

    Rectificación a los ejemplos anteriores: no todas las obras citadas están en el Museo del Prado, pero creo que se entiene la comparación… Pepe Muñoz.

  3. juan el 27 Febrero 2008

    Pepe, creo que no conoces la labor de la asociación malagueña en la defensa de las chimeneas y otras instalaciones. El ejemplo de una “simple” placa que sale en el periódico es sólo una anécdota que curiosamente sirve para dar valor, también, a las pequeñas cosas.

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