Lo pequeño, también es hermoso
Extractos del artículo de José Eugenio Villar (presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública) en el Diario Vasco del 28 de marzo de 2007.
Los donostiarras que no hayan podido visitar nunca las instalaciones de la Fábrica de Gas, pueden desconocer que en el interior de esa digna edificación industrial se ha mantenido intacta durante casi cien años toda la maquinaria que produjo a partir del gas la primera energía eléctrica que iluminó las calles de la ciudad y que en su interior se alojan los valiosos sistemas de distribución con los paneles de mármol que llevan las inscripciones de las diferentes calles a las que se distribuía la energía.
Deben saber que no se ha conservado en España ninguna instalación similar, siendo la central eléctrica de tipo térmico completa más antigua de la Península y una de las pocas que se han conservado en Europa. Deben conocer que es una de las diez joyas del patrimonio industrial vasco.
El 7 de febrero de 1996 el Consejo Asesor del Patrimonio Arquitectónico Monumental de Euskadi dejó escrito que «es un elemento relevante del Patrimonio Industrial del País Vasco, que ha de ser claro objeto de protección» y recomendó conservar las oficinas, la casa del guarda, la central eléctrica y los laboratorios además del gasómetro más antiguo. Todo ello no ocupa más de un tres por ciento de la superficie total de la fábrica. La Fábrica de Gas está protegida por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco desde 1998 y, definitivamente, es Bien Cultural Calificado con la categoría de Monumento desde 2002. Su régimen de protección no permite el derribo y posterior reconstrucción en otro lugar de la Central Eléctrica.
La ley 7/1990 de Patrimonio Cultural Vasco expresa además con claridad que es el planeamiento urbanístico el que debe ajustarse a lo especificado en los regímenes de protección de los elementos calificados y no al revés.
La Central Eléctrica y los laboratorios se han conservado intactos durante 97 años; el deterioro se ha producido sobre todo durante los dos últimos años, debido a la dejadez y abandono de su propietario, el Ayuntamiento, por lo que la AVPIOP se ha visto obligada a presentar sucesivas denuncias ante la Ertzaintza, el Ayuntamiento y la Diputación Foral.
El artículo 20 de la ley 7/1990 de Patrimonio Cultural Vasco dice textualmente que: «los propietarios (…) de bienes culturales calificados están obligados a conservarlos, cuidarlos y protegerlos debidamente para asegurar su integridad y evitar su perdida, destrucción o deterioro».