Leitzaran, el valle industrial

El valle de Leitzaran padece la despoblación a la vez que es muy rico en vestigios industriales. Los restos de aquella industria, hoy dispersos y abandonados, hablan de ferrerías, de molinos, de minas, de centrales eléctricas o de vías de tren con vida, en funcionamiento.

El valle es un museo al aire libre en el que se conserva, petrificado, medio milenio de historia guipuzcoana. Pero la ignorancia y la dejadez están destruyendo un patrimonio asombroso.

Xabier ha creado, y mantiene, la página web www.leitzaran.net para exponer el valle en la Red. A su vez publica fotodenuncias, recopila información, difunde noticias… veamos algunos ejemplos:

Ferrería de Plazaola

Durante la noche del 7 y la madrugada del 8/3/2007 llovió intensamente en la zona (más de 160 l/m2 en día y medio) y el viento fue fuerte. A ello se unió un cortocircuito en una línea eléctrica, lo que provocó la parada de las turbinas y el cese del consumo de agua de la mencionada hidroeléctrica. Como consecuencia se rompió el canal de la central justo a su paso sobre la ferrería. El estropicio fue grande, pues el agua que se escapaba del canal arrastró el antiguo muro que limitaba la ferrería con el río, estropeó parte de las anteparas (en concreto la parte este) y socavó el suelo de la zona en la que se había situado el taller de la ferrería.

La empresa propietaria de la central (Electra Plazaola, S.A.) comenzó a reparar el canal sin la obligatoria autorización de la Diputación, amontonando grandes piedras de escollera y cemento contra las anteparas, y removiendo con una excavadora la tierra del taller de la ferrería, con lo que el daño causado es aún mayor. Los hechos fueron puestos en conocimiento de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y del departamento de Cultura de la Diputación por el que esto suscribe el día 11 de marzo.

Información sobre la ferrería, aquí.

Una visita, responsable, al valle de Leitzaran permite al visitante descubrir todo un conjunto industrial en el que conviven las minas, las ferrerías, los trenes y los ingenios hidráulicos. Todo un parque temático y un monumento a nuestra más cercana historia, a lo que nos ha permitido ser la sociedad desarrollada que hoy somos.

Es tal la situación, ya no de abandono, sino de desprecio y de desaparición de bienes que es necesaria la intervención decidida y urgente de las instituciones para proteger físicamente el patrimonio industrial de este valle.

Curiosidades

A la estación de Mustar llegaban unas vías desde las minas de Tantaieta y Altzegi. Xabier, que leyó esto en un informe minero de 1907, descubrió un camino muy horizontal en el bosque. Al final del camino unas pequeñas ruinas de unos raíles oxidados confirmaron el hallazgo.

Yendo hacia el paraje de Mustarzar se encuentran algunos restos de la ferrería de Mustar, citada en 1468, también deteriorados y amenazados por una presa moderna. Pero antes aparece un arco de piedra, rebozado de hiedras y musgos, que vuela de una orilla a otra del río. Es el puente de Mustar, que ya debe de haber cumplido medio milenio porque data de la época de la ferrería.

Después de varios túneles y un gran acueducto, en el quinto kilómetro alcanzamos el fin de este recorrido en Ameraun. Además de la central eléctrica y las viviendas de los trabajadores, en este meandro del río se encuentran los restos de otra ferrería mencionada en 1415. Queda un puente, el canal, un túnel y unas anteparas que han sufrido la adaptación más curiosa de todas: los trabajadores de la hidroeléctrica aprovecharon la ladera del monte para levantar un frontis y el muro externo de las anteparas como pared izquierda del frontón. Está abandonado desde los años 60 pero durante un tiempo fue, sin ninguna duda, el frontón con paredes más viejas de todo el País Vasco.

Cómo llegar

En la autovía A-15 (Andoain-Irurtzun) tomamos la salida 138 (Areso/Leitza). A los pocos metros, giramos a la izquierda en dirección a Berastegi. Después de cruzar por debajo el viaducto de la autovía, a mano derecha sale un estrecho camino de asfalto (indicado por la señal de Erreka Auzoa). Enseguida llegamos a las ruinas de la estación de Plazaola. La otra entrada al valle está en Andoain.

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