Las industrias de Gipuzkoa

Sobreviven, engullidas por las ciudades, los funcionales edificios grandes, luminosos, espaciosos,… de la industria guipuzcoana. En Tolosaldea, el papel; en Eibar y Soraluze, las armas; en Legazpi, los transformados metálicos y herramientas; en Bergara, el textil; en Zumaia, la cementera; en Errenteria, el plomo, la alimentación, el textil…, y en Azkoitia y Azpeitia, los muebles. En territorio de Guipúzcoa estaba sectorizado.

Patrimonio Industrial no es sólo llamar monumentos a las factorías. También comprende el paisaje, el entorno, los archivos, las máquinas, las edificaciones contiguas, las colonias de obreros y la memoria del trabajo.

La restauración, recuperación, rehabilitación del Patrimonio Industrial es una tónica en toda Europa que ya ha llegado a España pero todavía, el que una fábrica no se derribe, depende de la conjunción de sensibilidades municipales y privadas. En palabras de Olatz Conde, técnico de Lenbur Fundazioa, “sólo hace falta un poco de imaginación para aprovechar esos maravillosos espacios”.

  • Fundiciones San Miguel (en Urola Garaia), es sede de Lenbur Fundazioa. En la comarca, e integradas en la Ruta Obrera de Legazpi, se encuentran numerosas industrias recuperadas para usos culturales como los hornos de calcinación Tolva de descarga, la capilla obrera o las viviendas de trabajadores, entre otros. En Zumarraga está la estación del antiguo ferrocarril, del Urola, un edificio de estilo neovasco de cubierta a dos aguas de tres alturas.
  • El papel en Tolosaldea gracias al aprovechamiento de las cuencas fluviales, abastecedoras de agua y energía. En Tolosa fue instalada la primera máquina de España y, a pesar de que fue el foco más importante en la producción de papel, muchos de estos centenarios edificios han desaparecido. Pero Tolosa conserva todavía un bello ejemplo: la papelera del Araxes (1858) de estilo neovasco, que todavía mantiene toda su actividad.
  • Los yacimientos de Legorreta permitían extraer plomo y zinc; los de Oiartzun e Irun, hierro; los de Zestoa, lignito; los de Itsasondo, pizarra… Siendo las minas de Zerain, Legazpi, Irun y Oiartzun las más representativas.

Ahora, tras el abandono, la vegetación va tapizando los antiguos hornos y las galerías de las explotaciones mineras creando un paisaje diferente y natural.

  • En Arditurri unas minas recientemente rehabilitadas. En Zerain se conserva la serrería hidráulica de Larrondo, del siglo XIX, y el complejo minero de Aizpea, visitable. Los hornos de calcinación, vagonetas, cable aéreo… de Tolva, en Legazpi, están recuperados gracias al trabajo de Lenbur. Irun tiene, en su barrio de Meaka, las minas de Irugutzeta, construidas en época romana y que permanecieron abiertas hasta 1980.
  • Las centrales eléctricas Leitzaran, Plazaola, Urola aprovechando las corrientes del río Leitzaran de Andoain se acompañan de monumentos industriales como el ferrocarril minero del Plazaola, la central de Plazaola y Ameraun y la hidroeléctrica. Junto al río Aranzazu, en Oñati, está la central de Olate. También en las orillas del río Urola pero en peor estado de conservación.
  • Del textil y el cuero de Bergara, Antzuola, Beasain y Tolosa a penas queda la historia que habla de un centro de producción de algodón y de manufactura del cuero.
  • El mercado del Tinglado en Tolosa (imagen superior), construido en 1899 y recientemente reformado, y el de Ordizia fueron construidos por el arquitecto Gurruchaga en 1923.

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