La fábrica de talco de Boñar

imgLas minas de talco La Respina y San Andrés, ambas en el término municipal de Puebla de Lillo, vienen explotándose desde hace casi un siglo y convierten a Puebla en la localidad más relevante del país en cuanto a producción, calidad, volumen de reservas y actividad exportadora gracias a que se obtiene un producto cristalino de gran pureza. Éste es procesado en la fábrica de Boñar.

Recientemente el Museo de la Siderurgia de Sabero organizó una ruta senderista por las minas de talco.

Los orígenes de esta fábrica se remontan hasta 1899 cuando la Vasco-Leonesa construye una fábrica azucarera que cesa su actividad con pocas campañas de funcionamiento. En 1925 esas instalaciones son aprovechadas, conservando la chimenea de la antigua fábrica, y comienza la historia de una empresa local y próspera que cambió, se modernizó y rentabilizó la mina. Pasó por diferentes manos y en 1992 cerró la mina de interior, por su falta de rentabilidad, las impurezas,…

No fue hasta el mes de enero del año 2010 cuando la Sociedad Española de Talcos anunció el cierre de sus operaciones de extracción y procesado de talco en Puebla se Lillo y Boñar “por agotamiento de las reservas”.

Recientemente el partido político UPL ha propuesto que el edificio de la fábrica de talco se destine a uso turístico cediendo la empresa el inmueble al Ayuntamiento de Boñar. Dado el cierre de la explotación de talco haya que intentar que el edificio no quede abandonado y que con el paso de los años pueda amenazar ruina como ha sucedido con otras edificaciones antiguas del municipio.

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