La Ceramo

Continuamos por Valencia, y hoy dedicamos el post a La Ceramo, una antigua fábrica de tejas y mayólicas, del barrio de Benicalap, que urge recuperar (y expropiar). En ella se modelaron piezas de reflejo dorado para construcciones tan singulares como el mercado de Colón, la estación del Norte o el tejado del Ayuntamiento de Valencia.

En ella se recuperó la técnica del reflejo metálico, caracterizada por el color dorado de su decoración y que exige tres tipos diferentes de cocción, surgió en los alfares musulmanes de la actual Irak y tuvo su máximo esplendor en la Al-Andalus del siglo X.

Josep Ros, su fundador, investigaba y recogía nuevos modelos cerámicos, a la vez que encargaba a prestigiosos artistas diseños para su producción.

El edificio también es singular y representativo de lo que en su interior se fabricaba. Hoy representa el auge fabril y manufacturero de Valencia, pero también el pasado cultural de la cerámica y su uso. Ahora, sin maquinaria, sólo se conserva el edificio principal, de 1885, con bella portada neomudéjar así como el solar que ocupó.

Esta fábrica, que dejó de producir en los años 80, no está protegida dentro del Plan General y los vecinos exigen que sea Bien de Relevancia Local.

En el año 2006 la Asociación de Diseñadores se ofreció para rehabilitarla si la Generalitat o el Ayuntamiento expropiaban el inmueble y cedían el uso durante un tiempo. El proyecto de este colectivo, supervisado por un arquitecto, era un nuevo intento (y serio) por recuperar este inmueble para la sociedad. Anteriormente, en el año 1997, la Conselleria de Cultura anunció que rehabilitaría la Ceramo para crear en ella una unidad de recuperación cerámica y una escuela taller; en el año 2002 la Asociación Circle Obert hizo un llamamiento a todas las instituciones (públicas y privadas) para recuperar La Ceramo; Incluso en los presupuestos autonómicos de 2000 se reservó una partida de 50 millones que no llegó a gastarse.

ICOMOS-España ha instado a todas las autoridades responsables para que se conserve esta antigua fábrica y su solar y se lleven a cabo los proyectos de recuperación propuestos por vecinos, diseñadores y antiguos trabajadores.

En este año, la Asociación Circle Obert ha pedido el inicio del proceso de expropiación de La Ceramo, tras conocer que una empresa inmobiliaria había adquirido los terrenos para construir viviendas.

El Museo del hormigón

En la localidad salmantina de Doñinos está el Museo del Hormigón. Este museo es obra del escultor Ángel Mateos, por lo que se trata de un museo artístico y no de un museo dedicado a la divulgación del material constructivo. En vez de piedra, bronce… Ángel Mateos usa el hormigón como materia para sus obras, con el que crea esculturas grandiosas.

La exposición permanente permite recorrer las creaciones del escultor en sus diferentes etapas de la vida.

El edificio en sí ya es una escultura. Concebido como un habitáculo escultórico, o una escultura visitable, se articula en torno a tres octoedros solapados a diferente nivel, que se compensan por dos elementos de contrafuerte-arbotante más ligeros que los amparan y penetran longitudinalmente. Tal pórtico de perfil adintelado sella magníficamente el ejercicio volumétrico total.

La eliminación que Mateos hace de todo hueco al exterior bunkeriza, como un santuario, los espacios interiores totalmente diáfanos y de sobrio planteamiento. La opción elegida, de la misma forma, genera al exterior un monolitismo de vocación maciza que confiere al conjunto un cierto carácter de tótem instalado en la modernidad, que además, pareciera estar empleándose en su propio discurso.

Tal discurso aparece, bajo los focos interiores y a la luz del exterior, estructurado en limpio lenguaje constructivista y única y exclusivamente en términos pétreos. Piedra nueva, homogénea, dúctil, eterna: el hormigón, ese elemento material, siempre investigado y fiel, que posibilita las grandes formulaciones geométricas en su tercera dimensión.

Y es ese, justamente, el material aquí ennoblecido por su oficiante artista más significado en España, quien finalmente pasa a homenajearse a sí mismo, y a través del presente hito arquitectónico.

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  • El puente del Petróleo. A pocos metros de la nueva estación de Badalona Pompeu Fabra, el viejo pantalán se abre al mar.

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Bombas para Gens, no

imgEn las últimas semanas se ha conocido el inicio de la tramitación, por parte del Ayuntamiento de Valencia, para derribar la fábrica de bombas de agua Gens que sería sustituida por tres edificios dedicados a servicios municipales. Con este movimiento se desvanece la propuesta de adquisición del edificio y su declaración como Bien de Relevancia Local.

Al menos la fachada del edificio, ahora, cuenta con protección al considerarse el inicio del art déco en Valencia. Es obra del arquitecto valenciano Cayetano Borso di Carminati.

La entidad cívica Cercle Obert solicitará a la fiscalía que investigue al concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, “por nuevos atentados contra el patrimonio cultural valenciano” y por “conceder licencia para construir tres edificios en Bombas Gens”. Además, solicita sanciones para los dueños de las instalaciones “por no cuidar el patrimonio” y exige al ayuntamiento que “agilice las actuaciones administrativas, destinadas a la adquisición o expropiación de este edificio extraordinario”.

Cercle Obert recuerda que es responsabilidad de las autoridades locales y autonómicas “velar por el cuidado y rehabilitación del patrimonio histórico-artístico” y que es “eso lo que deberían hacer, en lugar de permitir su degradación constante, con engaños a los ciudadanos para autorizar, como ahora se puede ver, con premeditación y alevosía, en pleno mes de julio, un proyecto que implica tirar abajo unas instalaciones emblemáticas para levantar tres edificios terciarios”.

Desde Cercle Obert se pide que la fábrica, además de conservarse, sea un centro socio-cultural del barrio de Marxalenes, dada la “total carencia de equipamientos y servicios públicos, destinados a fomentar la participación y las actividades culturales, artísticas y formativas en este barrio”. A juicio de esta asociación “es necesario y fundamental, la activación y puesta en marcha de un plan integral de rehabilitación si, realmente, queremos recuperar y reutilizar adecuadamente el abundante y extraordinario legado histórico-artístico y ambiental valenciano, en aras a generar y reactivar nuestra precaria economía. Es el momento de impulsar y coordinar un plan integral y pluri-institucional, destinado a la rehabilitación y recuperación de todos nuestros bienes de interés cultural y local”.

En el set de Pepe Alfonso, en flickr, podemos ver unas estupendas imágenes de esta fábrica, también en el de Antonio Marín Segovia. En la hemeroteca del periódico Levante leemos cómo en enero de 2008 el Ayuntamiento consideró la posibilidad de adquirir esta fábrica.

Sobre el patrimonio industrial

La recomendación de hoy es un artículo en Página12 de Jorge Tartarini (arquitecto, investigador del Conicet y secretario de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos de Argentina) en el que habla de “los peligros de la destrucción sistemática de edificios que perdieron su uso original pero no su valor estético e histórico”.

Valiosos testimonios del pasado industrial, como estaciones ferroviarios, depósitos portuarios, silos, barracas o fábricas, han sido desafectados de sus funciones originales. Lejos de ser adaptados a nuevos programas, fueron desmantelados y demolidos total o parcialmente por sectores con responsabilidades difusas e intereses contradictorios con el bien común. Los que casi milagrosamente subsisten, lo hacen merced a que encuentran cabida en programas de inversiones, a menudo distanciados de su carácter e identidad originales.
[…]
La desidia por la historia de estos edificios y de sus significados originales. Siempre a contramano de lo que sucede cuando visitamos espacios industriales reciclados en otras latitudes, aquí quienes proyectan parecen más preocupados por dejar su impronta personal que por dialogar con estos lugares de trabajo y producción. Sitios de los que podemos sentirnos orgullosos, especialmente en los tiempos que corren.
[…]
Una política de la austeridad, orientada a la recuperación, podría asegurar un futuro a estas viejas estructuras. Pero resulta imprescindible que quienes intervengan evalúen sus vocaciones, sus capacidades reales para albergar nuevos usos. Y para ello, antes que esperar todo de las normativas de protección –útiles por sí pero no suficientes– hace falta superar las valoraciones tradicionales que han soslayado la dimensión patrimonial de estas expresiones.

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Paseando Guipúzcoa

Concluimos nuestro paseo en Guipúzcoa para conocer la Montaña de hierro (Zerain), el viaducto de Lavalley, los Cargaderos de mineral (Zarautz), el Conjunto ferromolinero de Agorregi y la Real Fábrica de Anclas de Guipúzcoa.La Montaña de Hierro, en el corazón de Guipúzcoa, es una bella estampa compuesta por los hornos de calcinación en los que, en tiempos, se explotaba el carbonato de hierro de las minas. El visitante puede acceder a las galerías de San Anacleto o Santa Lucía.

La Montaña de Hierro ahora está tomada por la vegetación.

El viaducto de Lavalley, de camino hacia Ormaiztegi, es una impresionante obra de 1864 proyectada por el ingeniero Lavalley a orden de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. Con este viaducto se pretendía salvar, para la comunicación por tren entre Madrid e Irún, la cordillera del Aitzgorri. La estructura de hierro tiene 30 metros de altura y pesa 18.000 toneladas.

Esta infraestructura estuvo en servicio hasta 1995.

Los Cargaderos de mineral de Zarautz, en vías de recuperación, son un conjunto que permitía cargar el mineral procedente de Asteasu en los barcos, desde un islote cercano. En él, todavía, como restos arqueológicos de lo que fue, se aprecian los pilones de piedra que sostenían los cables de las vagonetas (fechados en 1891).

La solución para el transporte desde tierra hasta el islote, otorga singularidad a este cargadero.

El conjunto ferromolinero de Agorregi, con sus ruedas de molino, traviesas hidráulicas, cascadas… permite entender la molienda, que del maíz procedente del Pagoeta, se practicó desde el siglo XVI.

La Real Fábrica de Anclas de Guipúzcoa, fundada en 1750, tuvo el encargo de fabricar anclas para la Armada Española. Hoy abandonada, sin tejado, tomada por la vegetación…

Paseando Álava

Continuamos nuestro paseo por tierras alavesas para visitar: la Fundación San Pedro (Araia), la Azucarera Alavesa (Vitoria), el Depósito de Aguas (Vitoria), la Cerámica (Llodio) y las Salinas (Añana).

La Fundición San Pedro es considerada, junto a la de Bolueta, como la primera empresa siderúrgica moderna del País Vasco. Sus orígenes se remontan hasta 1847 en la figura de Antonio de Larrea quién recibió el apoyo de otras familias: Ajuria y Urigoitia. Se especializó en la venta de lingotes de hierro y productos como rejas de arado, ejes de carro y otras piezas de forja. Ahora, abandonada, sus instalaciones permiten distinguir las canteras de caliza y sílice, la presa del Nacedero, la planta de machacado de caliza, las carboneras, el almacén de mineral, las naves de producción de hierro y partes de algunos hornos junto con varias grúas puente. Cerca de ella el edificio de la central hidroeléctrica (1895).

Después de que en 1959 pasase a manos de un grupo inversor kuwaití siguió en activo hasta 1985.

Construida en 1904 y cerrada hace 17 años, la Azucarera Alavesa es ahora utilizada para oficinas e investigación gracias a la intervención del arquitecto Mikel Garbizu. El recinto, obra de Iñiguez de Betolaza, es de estética manchesteriana, con fachadas de ladrillo vista rasgadas con amplios ventanales de celosía acristalada, rematados con arco estilo Tudor.

Sus principales atractivos son el viejo pabellón, donde se transformaba la remolacha en pulpa, y la esbelta chimenea de ladrillo en el patio central.

El Depósito de Aguas de Vitoria, construido en la segunda mitad del siglo XIX, es parte de la red de abastecimiento de la ciudad. La tubería lleva el agua hasta esta edificación de piedra, ladrillo, planta cuadrada, treinta pilares, diez metros de altura… Fue utilizado hasta hace 24 años y hace 16, tras una rehabilitación, pasó a ser Centro Cultural Montehermoso.

El centro cultural, proyectado por Ercilla y Campo, destaca por la pureza de líneas y las bóvedas de ladrillo de cañón seguido apoyadas sobre arcos de medio punto.

La Cerámica de Llodio, fundada en 1903 como la primera tejera mecánica, posteriormente fábrica de productos cerámicos, desde 1946 dedicada a los ladrillos reflactarios, y finalmente rehabilitada para despachos empresariales. En su composición destaca la chimenea, uno de sus elementos básicos, junto al que fuera edificio principal, con sus fachadas recuperadas, al igual que las molduras, goterones y adornos.

La causa del cierre de esta empresa fueron las inundaciones sufridas en el año 1983.

El paisaje industrial alavés más singular son las Salinas de Añana. Se trata de un conjunto de terrazas de desecación escalonada que ocupan una superficie de 5.500 eras. El declive de esta actividad hizo peligrar la integridad del conjunto, pero la Diputación alavesa intervino en el año 2001.

Su origen se remonta hasta el siglo IX, son Monumento Nacional.

Paseando Vizcaya

Comenzamos una serie de paseos por Euskadi en tierras vizcaínas, donde se asienta gran parte del patrimonio industrial vasco, entre lo imprescindible: La Arboleda (Trápaga), los Altos Hornos (Sestao), los Cargaderos de mineral (Barakaldo), la Harino panadera (Bilbao) y el Muelle de hierro (Portugalete).

Es a finales del XIX cuando la emigración llega formando nuevos núcleos poblacionales como de La Arboleda en el Valle de Trápaga (Conjunto Monumental desde 2003). Barracones familiares para los mineros, y sus familias, junto al coto de extracción. El poblado aumentó con la demanda, con la producción, con más trabajadores. El urbanismo del poblado, es singular: calles reticuladas adaptadas la ladera en torno a una plaza central presidida por la Iglesia de la Magdalena. otros centros de interés eran la sede de la Asociación Obrera, la Casa del Pueblo, el Asilo, la Casa Cuna, el Hospital Minero, la Casa Cuartel… y el funicular, como infraestructura para comunicar el poblado y el valle.

La mina modeló el entorno, los lagos son bocaminas, las montañas escombros.

De los Altos Hornos solamente nos queda el Horno Alto número 1, fechado en 1959, y catalogado como Bien Cultural Calificado desde 1988. De aquel complejo industrial, reseñar la subestación eléctrica ubicada en la nave Ilgner con motivo de la implantación de los trenes de laminación. Se trata de una nave de inspiración clasicista y gran riqueza decorativa interior, tiene cuerpo de hormigón y ladrillo aligerado con amplias cristaleras. Su restauración, ahora alberga el Cedemi, es considerada paradigma de rehabilitación al haber conservado edificio y maquinaria.

Los Altos Hornos de Vizcaya son la empresa puntera de la siderurgia en Europa, y el hierro su razón de ser.

La industrialización también supuso la mejora del transporte del mineral hasta los cargaderos de la margen izquierda, entre Olabeaga y Portugalete. De ellos, tanto sólo dos llegan a nuestros días, el maltrecho cargadero de la Orconera Iron Ore (1877) y el de la Sociedad Franco Belga de Minas de Somorrostro (1866). Este último está formado por dos dados de hormigón y una estructura arriostrada de madera y metal sobre la que se apoya la cinta transportadora, integrado en un paseo con paneles explicativos sobre su función.

Llegaron a funcionar veinte cargaderos, a la vez, que movían treinta mil toneladas diarias.

La Harino Panadera bilbaína, considerada monumento desde el año 2005, tiene su origen en el año 1902. Con ella se puso fin a la tradicional molienda hidraúlica. Este edificio ahora acoge oficinas municipales a la vez que conserva la maquinaria: molinos y poleas, que permiten ilustrar las fases del proceso de producción.

Junto a la fábrica está el barrio Iralabarri, en el que se construyeron las casas, de estilo inglés, de los trabajadores.

El muelle de hierro de Portugalete (1887), ideado por el ingeniero Evaristo Churruca, pretendía evitar que la barrera arenosa frenase la navegación de los grandes barcos. El armazón de hierro se situó sobre pilotes de rosca apoyados en basamento de hormigón.

Este muelle de contención, de casi 800 metros, es una obra portuaria de referencia en Europa.

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