De Convento, con su claustro, huerta, iglesia… a hotel, parking… ¿piscina climatizada, quizás, falta?. Bueno, hoy traemos una magnífica foto aérea de las obras, las cuáles fueron calificadas por las Reales Academias como “el mayor atentado contra el Patrimonio Histórico realizado en España”. Pero ahí está: sigue y siguen, ante la indiferencia de muchos y la impotencia de otros, mientras las Instituciones miran para otro lado.
Desde luego que nada hace recordar que esto fuera una antigua huerta con su alberca de riego del siglo XVI, los niveles propios de una huerta de cultivo, algunos árboles frutales y otros de sombra como es normal ver en las huertas segovianas que aún existen. A estas fechas nadie se cree que se vaya a recuperar el talud verde que esta fachada de la ciudad presentaba y que era la condición indispensable que la licencia municipal exigía para autorizar el aparcamiento.
Las reiteradas denuncias que la Asociación Amigos del Patrimonio de Segovia lleva presentadas no han merecido ni siquiera contestación por parte del Ayuntamiento o cuando lo ha hecho, se ha limitado a decir que “todo estaba en regla”, que se exigiría el talud.
¡Un aparcamiento de 500 plazas para un hotel de 70 habitaciones!. A juzgar por el número y la amplitud de puertas que están haciendo, deben pensar en la entrada de autobuses. Nada raro si piensan, como parece, dar bodas. Lo difícil será adivinar por dónde van a llegar esos autobuses si el acceso a la ciudad por esa parte se hace a través de un puerta, “El Arco de San Cebrián”, por la que solo caben turismos y de uno en uno. ¿Tirarán también esa puerta de la muralla?. Antecedentes hay, puesto que ya se hizo en otro tiempo con otras puertas de la ciudad. Y alguna con el mismo motivo: una boda. Claro que entonces era para la comitiva de una boda real.
La foto demuestra bien a las claras cómo se han hecho de nueva planta las tapias que delimitan la finca, por cierto recrecidas respecto a las anteriores, y cómo en el interior del recinto se multiplican y crecen las nuevas construcciones que alcanzan varios pisos sobre la cota del antiguo talud. Los vecinos del inmueble colindante también protestan y con razón, al perder la hermosa vista sobre el valle del Eresma de la que gozaban.