El último caserío del Longar
El caserío número 8 del barrio de Longar, en Zalla, una construcción del siglo XVII se enfrenta al derribo para dejar paso a un polígono industrial. Tras las denuncias realizadas por parte del Partido Popular debido a “la destrucción de elementos del patrimonio histórico, artístico y cultural” del municipio, el caserío ha sido visitado por técnicos del Departamento foral de Cultura quiénes realizarán un informe sobre el interés histórico y cultural del edificio.Hace unas semanas el caserío del número 7 fue derribado. También respondía al modelo del caserío vasco barroco, con una estructura de postes verticales que se cruzan con vigas de roble. El que se mantiene en pie conserva una ventana de arco del siglo XVI, es uno de los pocos caseríos de Las Encartaciones con 300 años de historia.
El escritor Txomin Etxebarria, asegura que “siempre hemos defendido el patrimonio -torres, puentes, palacios, calzadas…- y este edificio es digno de ser conservado”.
El Gobierno vasco propuso al Ayuntamiento en 1998 que le dotara de “protección local” al considerar que tiene “cierto valor”, pero no suficiente como para catalogarlo con la categoría de monumento. Los responsables forales se apresuran a desvincularse del futuro del caserío ya que “no está catalogado”. El alcalde de Zalla esperará a conocer el dictamen de los técnicos antes de poner en marcha las excavadoras.
Atrás quedan diez años de litigios encabezados por Salvem El Cabanyal, luchando porque el valor histórico y cultural del barrio perviva. El proyecto partirá el barrio por la mitad, acabando con su peculiar trama urbana. Convertirá en escombros edificios singulares como la Lonja de Pescadores y decenas de viviendas que son ejemplos de un modernismo popular y único. Una intervención urbanística que supondrá el derribo de 1.652 viviendas.
A raíz del reportaje que el pasado día 3 salía
Nace una plataforma ciudadana como el objetivo de