En Jerez de los Caballeros, en la calle de Las Monjas, empedrada y en cuesta. La pared encalada de uno de sus lados es de un convento del siglo XV que pasa desapercibido desde hace cientos de años porque sus habitantes son monjas de clausura. Sin embargo, un cartel colgado en la reja de una de las ventanas llama la atención: está a la venta.
Se trata del convento de la Orden de Santa Clara, vacío tras la marcha de las monjas a Badajoz. Es muy céntrico, espacioso, de 16 habitaciones, patio con dos naranjos y pozo. Campanario, hornacinas, iglesia, pila bautismal y púlpito incluido. Todo totalmente desacralizado. 3.400 metros cuadrados en pleno centro de la población por tres millones de euros, negociables.
Un geriátrico, una hospedería, un museo, biblioteca o cualquier otra dotación cultural para el pueblo sería el destino más honroso, “al menos para la iglesia que alberga su interior”.
El convento dispone del obrador, donde las monjas elaboraban la repostería que tantos turistas se llevaban de recuerdo; de enfermería, de escaleras y muchos recovecos, pero también son valorables las maravillosas vistas sobre la ciudad y hacia las tres torres más emblemáticas de Jerez de los Caballeros, la de San Bartolomé, la de Santa María y la de San Migue.
Los bienes patrimoniales pasan al convento que recibe a las hermanas, o sea el de Santa Ana (Badajoz). Solamente el espectacular retablo de la iglesia se queda de momento en Jerez hasta que los técnicos de Patrimonio de la Junta de Extremadura lo examinen, aunque la intención de las clarisas es cederlo a las Hermanas de la Luz, otra orden religiosa de Jerez de los Caballeros.