Eventos y eventos
Hoy vamos a hablar sobre una serie de eventos que se han desarrollado durante los últimos meses en distintas ciudades de España. Todos ellos prácticamente están organizados por las mismas instituciones, o parecidas, o unas subvencionan a otras, bueno, ya se sabe. Los “expertos” pueden variar, o no. El caso es que la saturación a la que se ha llegado provoca que el titulo (del Congreso, las Jornadas, el Simposium…) que enmarca las conferencias dice tan poco como los títulos de las propias conferencias, por lo que prácticamente en todos los sitios se vienen a escuchar las mismas ideas sobre los mismos temas.
Otro aspecto reseñable es el dinero que estos actos mueve. Y es bastante, y sale del bolsillo de todos. Porque o bien es una institución pública, o una fundación subvencionada, o una caja de ahorros, o una universidad… en este último caso la endogamia y el colegueo o amistad deslumbra aún más que en el resto de los casos. Pongamos al catedrático que organiza unas jornadas y primero invita a gente “de la casa” porque la propia Universidad se lo pide y luego a amigos de fuera a los que hace tiempo que no ve y así el viaje sale del dinero del evento… por no hablar del uso que se hace de becarios y otros. El caso institucional es similar, por ejemplo un Ayuntamiento organiza algo y lo tiene tan fácil como poner a sus técnicos, a concejales de otros ayuntamientos de su signo político… total, todo está controlado y es muy monolítico.
El público que acude a estos eventos suele ser alguien invitado, que no tenga nada mejor que hacer (son días laborales, hay que gastar dinero en desplazamiento, comida y alojamiento…), gente que pasaba por allí, otros conferenciantes y sus acompañantes… a veces los salones de actos no superan las 100 plazas, asisten 15 o 20 personas, pero el evento sale hasta en los telediarios.
Con todo esto los fines están claros: hacer noticias, tener protagonismo, rellenar currículums, conseguir una buena memoria de la actividad, relacionarse… sin ninguna conclusión (a materializar), con escasa participación y sin novedad alguna.
A mediados de noviembre se celebró en Ávila el XIV Simposio Internacional ‘Soluciones sostenibles para las Ciudades Patrimonio Mundial’ organizado por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León (la de las Cajas) el titular que de allí salió: “Expertos alertan que Segovia y Ávila están en peligro de ‘venecianización’. La proximidad con Madrid acerca visitantes que no gastan. El simposio señala el riesgo del turista que ‘muerde y escapa’. Todavía no se llega a las situaciones de Barcelona y Toledo”. Además de los expertos italianos estuvo la directora para América Latina y el Caribe del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO, Nuria Sanz Gallego, y otros profesionales: geógrafos, profesores universitarios… Los expertos reunidos concluyeron en animar a las Ciudades Patrimonio a encontrar soluciones que conjuguen conservación del patrimonio, turismo y calidad de vida para sus habitantes. Gran conclusión: “animar”.
En los mismos días de noviembre, en la cercana ciudad de Segovia, tenían lugar las Jornadas sobre la Conservación del Acueducto de Segovia organizadas por el Ayuntamiento de Segovia y la, entonces defenestrada, Fundación Mundial de los Monumentos (WMF), y que concluían con la petición de un Plan Director para el Acueducto de Segovia (documento que luego hay que cumplir no sólo redactar) que, aunque parezca mentira, no existe. No menos decepcionante es la petición de Rafael Mata (lo decepcionante no es la petición, es el hecho de que todavía haya que pedir) quien revela que el monumento, en su conjunto, no cuenta con figuras de protección derivadas de su valor cultural, y pide que el desarrollo futuro de la ciudad se articule en torno a él. En estas Jornadas participaron nombres como los de el ex director de Cultura y de Patrimonio Cultural y Natural del Consejo de Europa, José María Ballester; el director del Museo de Segovia, Alonso Zamora; el geólogo José Delgado Rodrigues; el arquitecto urbanista Werner Desimpelaere; el catedrático de Análisis Geográfico Regional Rafael Mata Olmo; el geólogo y director del departamento de Geotécnica del Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil de Portugal, José Delgado Rodríguez y el presidente del Comité Internacional de Monumentos en Situación de Riesgo (ICOMOS) Giorgio Croci.En Córdoba, entre el 5 y el 7 de noviembre, el lobby de alcaldes renombrado a Grupo de Ciudades Españolas Patrimonio de la Humanidad organizó unas Jornadas sobre Arquitectura Contemporánea en las Ciudades Patrimonio. Ni que decir tiene que todo fue una justificación de lo ya hecho y una exposición de actuaciones futuras. Todas correctas, seguro: están aprobadas por esos ayuntamientos. La pretensión es clara: “garantizar” la protección de los cascos históricos e integrar las actuaciones del siglo XXI. Que a nadie se le ocurra hacer arquitectura del XXI en aquellos nuevos sectores en los que la ciudad del XXI crece, no. Los edificios del XXI hay que hacerlos en las calles del XVI, por ejemplo XVI. Por si esto no fuera poco, los allí reunidos ya iban con una idea muy clara sobre los espacios libres públicos, para ellos son lugares en los que intervenir como si fuesen “solares” al uso. Aprovechando el evento un grupo de arquitectos hizo públicas algunas ideas para la ciudad andaluza.
Antes, en octubre, tuvo lugar el III Encuentro de Gestores de Sitios declarados Patrimonio Mundial en España. Se celebró en Ibiza y estuvo organizado por el Ministerio de Cultura. Las personas que asistieron eran técnicos, funcionarios, políticos… y de puertas adentro explicaban los proyectos, los planes,… que tenían para sus ciudades y compartían su experiencia con otros colegas. Sin más trascendencia, relevancia, o interés.
Hay más, claro que hay más, pero son algo tan elitista y cerrado, que incluso algunos de estos eventos están cerrados al público, por lo que no merece la pena perder más el tiempo. Otro día podríamos hablar de fastos como los aniversarios, las conmemoraciones, o inventos que carecen de cultura, de relevancia e incluso atentan contra el patrimonio.
Tratar los espacios de las ciudades históricas como se hacía haces siglos, tal como se propicia y casi se exige actualmente, es un error porque ahora hay conciencia histórica y leyes conservacionistas de patrimonio cultural. Lo he expuesto desde hace muchos años en mis artículos. Javier Lorente