Las Casas de la Muralla
El pasado 5 de junio, y justamente 9 años después del derrumbe de parte de un lienzo de la muralla, en la zona del huerto de Calixto y Melibea, la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León ha aprobado esta mañana el derribo de tres de los inmuebles pertenecientes a las llamadas ‘casas de la muralla’, en el paseo de Rector Esperabé, porque los técnicos no ven problemas en los trabajos que se llevarán a cabo al considerar que no afectarán ni al paño de muralla ni al pozo de la nieve del Huerto de Calixto y Melibea. Como si la afección física sobre otros bienes fuese el único elemento a valorar. ¿Dónde quedó el paisaje urbano?, ¿dónde quedó el modelo de urbanismo que esas casas son?, ¿y el valor de las mismas?.
El Ayuntamiento de Salamanca aprovechó el derrumbe de la muralla para sacar a los vecinos de sus casas y forzar el derribo de las mismas. A los dos años la muralla fue reconstruida sin tocar los inmuebles.
A la vez el último inquilino de las “casas de la muralla” ha recuperado las llaves del domicilio en que vivió durante 30 años y abandonó en perfecto estado. Ahora requiere una rehabilitación.
De la serie de casas la más destacada es obra del arquitecto Cecilio González Domingo. Consta de tres bloques de viviendas con dos plantas cada uno con un mayor tratamiento decorativo para el central, en esta se insinúa dos alas laterales y otra central por el procedimiento de simular los sillares de las esquinas, pero en lugar de recubrir a la piedra, la imitación se realizó con ladrillo para resaltar mas el contraste con el muro enfoscado. La piedra se utiliza en el frontón curvo sobre el mirador central y en los recercos de los huecos, en combinación con el ladrillo. Hay pequeños motivos ornamentales labrados sobre los elementos pétreos.