La Calle Mayor de Palencia
Palencia es el Carrión, la catedral y Tierra de Campos. Una pequeña ciudad para conocer en un fin de semana, o tomar como “base de operaciones” para conocer el Canal de Castilla, o el románico de Aguilar…
La visita a Palencia puede comenzar por el Cristo del Otero, siempre vigilante desde su cerro a las afueras de la ciudad, que es obra de Victorio Macho y fin de una peregrinación popular a mediados del mes de abril.
La catedral, fría y húmeda, es el siguiente punto del itinerario. Allá por el siglo VII un rey godo mandó construir la cripta tras habersele aparecido san Antolín. Es de estilo gótico, y posee obras de El Greco, de Berruguete, de Zurbarán,… la fachada fue reformada en el siglo XX.
El Carrión, el río palentino, dispone de un puente romano del siglo I antes de Cristo.
Para saciar el apetito el mejor lugar es el parque del Salón y la huerta de Guadián. Ahí, además, podemos cursar visita a la iglesia románica de San Juan Bautista, ahora Centro de Interpretación del Románico, que no fue edificada aquí sino traída hace cuarenta años de Villanueva del Río, una localidad anegada por un pantano.
Pasear por la Calle Mayor es obligado. 199 columnas conforman sus soportales, está flanqueada por edificios de principios del siglo XX de entre ellos destacan los Estudios Arroyo y Gallego y el colegio de Villandrando, modernistas.
Tras pasar por la Plaza Mayor iremos hasta el convento de Las Claras, siglo XV, para contemplar, en otras obras de arte, un Cristo yacente.