La reconversión de los templos cristianos

Escrito el día 23 de Enero de 2009 en recuperación, de fuera, cultura, opinión, Castilla y León, Patrimonio, Arte Sacro, Turismo, Arqueología   

El 13 de mayo de 2007 ofrecíamos un post titulado “Fines para una iglesia“, “fines” como uso y “fines” como final (momentáneo). Entonces listábamos algunos ejemplos de templos transformados en tiendas, viviendas, o bares.

imgHoy, además de añadir a la lista la tienda de Zara en Salamanca (que entonces se nos olvidó) sobre los restos del Convento de San Antonio El Real o la tienda de la misma marca de ropa en la localidad francesa de Poitiers, os traemos novedades desde Dublín (Irlanda) vía Soitu.es.

  • Antigua iglesia de St. George. Con un esbelto campanario asociado ya al skyline dublinés, la iglesia va a dejar de ser un templo abandonado para convertirse en algo mucho más rentable: oficinas. O´Connor considera que la mejor forma de preservar St. George es dándole un nuevo uso y, sobre todo, haciéndolo con materiales que puedan ser extraídos en el futuro, sea el caso de que el edificio cambie una vez más de manos. Como mínimo, la restauración ha gustado al área de patrimonio del ayuntamiento y todos los dublineses pueden ya divisar un campanario que había estado oculto por un andamio prácticamente un cuarto de siglo.
  • Iglesia de St. Mary. Construida a principios del s. XVIII en una de las zonas más céntricas de la ciudad, dejó de oficiar en 1964. En 1997 un promotor la rescató del olvido y la convirtió en el actual pub The Church. Se trata de uno de los establecimientos más impresionantes de Dublín, una ciudad donde casi todos los pubs compiten en sofisticación. La restauración del local duró siete años y fue tan respetuosa con el templo que incluso hoy se pueden observar algunas tumbas así como un gigantesco órgano que preside la gran nave y las vidrieras policromadas, dignas de ser contempladas desde el interior cualquier día soleado.
  • Antigua iglesia de St. Andrews. Es el Centro de Recepción de Turistas. Otra larga y costosa restauración que ha servido para acoger diversos puntos de información, tiendas de souvenirs y una cafetería en el piso superior desde la que se puede observar el ajetreo de los turistas en el espacio en el que antes sólo reinaba la paz y la procesión de fieles.

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