Reto al mundo del arte

Escrito el día 23 de Diciembre de 2007 en de fuera, cultura, opinión, Castilla y León, Patrimonio, Arte Sacro   

El anhelo de solucionar el vacío del presbiterio de la catedral de Ciudad Rodrigo, estimula la ilusión de levantar un retablo singular no por su extravagancia sino por su excelencia. La catedral tiene la oportunidad de seducir el interés al mundo del arte y, aunque no sea como dijo Cervantes “La ocasión que nunca vieron los siglos”, pues hubo antes muchas ocasiones para trazar retablos de catedrales, ahora pocas por no decir casi ninguna.

¿Por qué no situar a Ciudad Rodrigo en el epicentro de una tensión artística mundial por culminar una catedral medieval, mutilada de su retablo mayor? Con velocidad electrónica y sin fronteras llegaría al mundo entero la quimera y la oportunidad de completar el presbiterio desnudo de su pieza más notable y focal: el retablo. Concursos de ideas y debates alrededor del presbiterio con su retablo suscitarían ilusión por la catedral, convertida en espacio de interés creativo religioso y artístico. ¿Hay alguna separación entre los dos? Juan Pablo II en su “Carta a los artistas” del 4.04.1999 dijo: “Precisamente en este sentido se ha dicho, con profunda intuición, que «la belleza salvará al mundo»” (Cf. F. Dostoievski, El Idiota, p. III, cap. V) ¿Hay algo más contundente que responda a la pregunta anterior?.

La vista general del interior de la catedral de Ciudad Rodrigo, como valor en sí mismo al igual que una pieza singular, está mutilada, esto es, está dañada estéticamente pues “Lo bello requiere integridad, excluye mutilación y defectos”. (Cf. “Ser y belleza”, P. Lobato, OP, ex profesor de la Pontificia Universidad Sto. Tomás de Aquino, Roma)

Las catedrales tenían, en siglos pasados, donaciones del alto clero y de nobles, recibían óbolos y contaban con el trabajo del pueblo llano para levantarlas. Ahora es diferente pero la colaboración entre el mundo civil y el religioso en iglesias y catedrales goza de acuerdos firmados, en especial desde 1979 para el Plan Nacional de Catedrales, entre la Iglesia y el Estado español o sus Administraciones.

El diseño de la ciudad de Brasilia no tiene nada que ver con el presbiterio para las celebraciones litúrgicas de la catedral de Ciudad Rodrigo, pero es deseable para ésta una oportunidad similar a la que tuvo el alcalde de Belo Horizonte, Brasil, Juscelino Kubitschek. Ofreció al imaginativo arquitecto Oscar Niemeyer proyectar junto al lago Pampulha de esta ciudad una iglesia y otros edificios, terminados en 1943. Este conjunto, en especial la iglesia de S. Francisco de Asís con su enorme mosaico de Portinari, fue tenido como hito arquitectónico mundial que aprovechó J. Kubitschek, ya presidente de Brasil y amigo de Oscar Niemeyer, para encargarle el diseño de Brasilia, junto a Lucio Costa, en terreno despejado

El presbiterio de la catedral de Ciudad Rodrigo, vacío por avatares de la historia, espera un retablo digno, por qué no sorprendente. Difícil intento, pero la catedral de Ciudad Rodrigo exige estéticamente solucionar el vacío de su presbiterio sin precipitación, por doloroso que sea verlo desangelado. Las catedrales son cosa de siglos. Esta generación puede no alcanzar la solución pero sí conseguir el interés internacional en acecho de una mente creativa como tuvo el alcalde de Belo Horizonte, luego presidente de Brasil.

La desnudez del presbiterio de la catedral de Ciudad Rodrigo es un reto al mundo del arte.

Francisco Javier Lorente Páramo. Crítico de arte

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