Sobre la catedral de Salamanca y otros templos
Rastreando por Internet me paro en un blog que me proporciona un debate, que aquí os traigo.
Hoy estas mismas catedrales se encuentran con sus paredes desnudas, tristes y plomizas. Se saben como eran pero no hay el coraje de restaurarlas con los colores originales, en parte por que no se saben del todo como era su decoración original y en parte por la oposición de los pocos feligreses que las usan hoy en día.
Espero que todas estas obras se puedan mantener durante mucho más tiempo para disfrute de generaciones posteriores y que se realicen todas las acciones necesarias para el correcto aprovechamiento de este patrimonio que es de todos, tanto creyentes como no creyentes.
El estado de conservación de la catedral de Salamanca, de las dos catedrales, es, en general, bueno, digamos que aceptable. Pero si se aprovecha la visita a la muestra expositiva Ieronimus es fácil percatarse del polvo que se acumula en los templos, de las pinturas que se han perdido, del daño que provocan las aves (pero ahí siempre estuvieron), de las malas e impresentables reparaciones de vidrieras,… a mi modesto entender no son obras de gran magnitud, pero sí son detalles que dignifican o no el templo, su conservación, la dignidad de la visita y trasladaría a hoy, aún mejor, la concepción inicial de la obra, no sólo constructiva, sino también, decorativa.
