El Estado Español es responsable de lo que pasa
Tras seis años protagonizando las decisiones de las distintas sesiones del Comité de Patrimonio Mundial, lo que pasa en Salamanca es porque hay algún responsable que no responde.
Ese responsable es el Estado Español. Quien debe responder, decentemente, ante el Comité según marca la Convención de París de 1972. Pero no es así. Porque si fueran, nuestros políticos, de confianza no se habría llegado a esta situación en la que parece, incluso parece, que hay convivencia entre los distintos partidos políticos para ocultarse entre ellos sus vergüenzas.
El Ayuntamiento de Salamanca sigue con su pretensión de construir un aparcamiento subterráneo de vehículos en la plaza de Los Bandos sin consultar al Comité de Patrimonio Mundial. El Ayuntamiento debe informar al Ministerio de Cultura, y éste (a través de la Embajada en UNESCO), al Comité de Patrimonio Mundial. Cuando éste haya dado el visto bueno al proyecto, caso de hacerlo así, ya se podría hablar fechas, de empresas,… pero es que nadie, en el Ayuntamiento, ni en el Ministerio, apuesta por consultar al Comité.
Para presionar y refrendar las labores que realiza la Asociación ‘Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio’ de Salamanca se facilita un modelo de carta dirigida al Ministerio de Cultura en la cual se pide al Estado Español que asuma su responsabilidad e informe a UNESCO sobre el proyecto de aparcamiento subterráneo. La carta se imprime dos veces, se rellena y se firma. Puede ser entregada en cualquier Registro de las instituciones antes de fin de año.
Las desavenencias entre instituciones llevan a que nadie contrario al Ayuntamiento de Salamanca quiera hacerle el más mínimo “feo”.
Nuestros amigos de Salamanca también denuncian que el Ministerio de Cultura quiera realizar unas Jornadas sobre el Memorandum de Viena en Aranjuez en vez de en Salamanca como fijó el Comité en sus decisiones del año 2006. Estas Jornadas están enfocadas a concienciar a las autoridades, arquitectos… qué significa ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad, algo que en Salamanca todavía no ha calado.